Riesgo nuclear, represión violenta y apoyo al terrorismo, el contexto en el que Estados Unidos e Israel atacaron al régimen de Irán
Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado 28 de febrero un ataque contra objetivos del régimen iraní, en un contexto de pocos avances de las negociaciones impulsadas por el presidente Donald Trump para desmantelar el programa nuclear de Teherán, así como una terrible ola represiva contra manifestantes y la ciudadanía en general.
El secretario de Estado Marco Rubio designó este viernes a Irán como estado patrocinador de detenciones injustas, añadiendo una nueva categoría a las sanciones que pesan sobre el régimen de los Ayatolá.
La medida se suma a las clasificaciones existentes desde 1984 como patrocinador estatal del terrorismo y país de especial preocupación por violaciones de derechos humanos.
"Durante décadas, el régimen iraní ha detenido cruelmente a estadounidenses inocentes y a ciudadanos de otras naciones para ejercer presión política. Irán debe poner fin a esta práctica abominable y liberar de inmediato a todos los estadounidenses detenidos injustamente", declaró Rubio en un comunicado oficial.
Igualmente, en los últimos días, el Departamento de Estado recomendó al personal no esencial de su embajada en Jerusalén abandonar Israel, en medio de advertencias del presidente Trump sobre una posible acción militar contra Irán si no se alcanzaba un acuerdo sobre su programa nuclear.
El pasado 19 de febrero, Trump estableció un plazo de 15 días para decidir entre un acuerdo diplomático o el uso de la fuerza militar. "No estamos del todo satisfechos con la forma en que están negociando. No pueden tener armas nucleares", afirmó el presidente, añadiendo que "sería maravilloso que negociaran con buena fe y conciencia, pero no lo están logrando".
La situación también se había agravado por la violenta represión contra las protestas masivas en Irán, donde las cifras más moderadas hablan de 5.000 muertos y 50.000 detenidos desde enero.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos exigió una moratoria inmediata de la pena de muerte, advirtiendo que al menos ocho personas, incluidos dos menores, han sido condenadas a muerte por participar en las protestas.
Luis Fleishman, experto en relaciones internacionales, aseguró que "mientras este régimen iraní esté todavía en pie, el peligro continúa".
Según el especialista, cualquier operación militar buscaría "decapitar el régimen" mediante bombardeos selectivos, sin invasión terrestre, permitiendo que la sociedad civil iraní se encargue del resto.
Y aunque las negociaciones actuales se habían centrado exclusivamente en el programa nuclear, hay otros temas como el apoyo del régimen iraní a organizaciones como Hezbollah y Hamas, o su presencia en América Latina a través de Venezuela.
Fleishman advirtió que, incluso si cae el régimen, Hezbollah podría subsistir en la región como "organización criminal" debido a sus vínculos con carteles de la droga.
El experto calificó el momento como "una oportunidad histórica para terminar con el régimen", señalando que la debilidad actual del gobierno iraní y la movilización de la oposición interna crean condiciones favorables para un cambio.