China, que compra 90% del petróleo iraní, se pronuncia tras amenazas de Trump a países con relaciones comerciales con el régimen iraní
China advirtió este martes que responderá si Estados Unidos extiende de manera representativa las sanciones secundarias en contra de empresas chinas que estén vinculadas con Irán, subiendo así, la tensión que existe entre las dos mayores economías del mundo en un momento que es sobre todo delicado.
La advertencia llega luego de que el Gobierno de Donald Trump hiciese el anuncio de nuevas medidas que estarán destinadas a cortar las vías de financiamiento y comercio de Teherán. El paquete de los Estados Unidos trae consigo sanciones en contra de decenas de personas, empresas y embarcaciones que tienen relación con Irán, pero por el momento trata de no golpear de forma directa a las principales instituciones financieras chinas.
El riesgo para Washington es que China es el principal comprador del petróleo iraní. Según el Financial Times, Beijing obtiene cerca del 90% del crudo que exporta Irán, por lo que una ofensiva más extensa en contra de compañías chinas llegaría a afectar directamente una de las vías más importantes de supervivencia económica de Teherán.
“China tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses”, fueron las palabras del portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, en medio de una conferencia de prensa, esto como respuesta a las nuevas sanciones norteamericanas.
Beijing, por su parte, cuestionó la legitimidad de las medidas. Lin aseguró que China va en contra a las sanciones unilaterales que, según el Gobierno chino, carecen de fundamento en el derecho internacional o de autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El funcionario también mencionó que la cooperación entre China e Irán tiene desarrollo dentro del marco del derecho internacional y no tendría que ser interferida ni interrumpida por terceros países. Reuters reportó que Beijing sigue de cerca la evolución de las medidas que fueron anunciadas por Washington.
La presión de los Estados unidos aparece en un contexto de constante confrontación económica. Washington quiere usar las llamadas sanciones secundarias para castigar a compañías de terceros países que sostengan relaciones comerciales especificas con Teherán.
El objetivo es el de cortar las fuentes de ingresos que dejan al régimen iraní estar conectado con los mercados internacionales.