Como muchos lo advirtieron: el "indulto" anunciado por el tirano Díaz-Canel en Cuba no es más que otra burla de la tiranía castrocomunista
La terrible situación que viven los presos políticos bajo el régimen cubano sigue sin encontrar alivio. El pasado 2 de abril, la dictadura castrista anunció lo que presentó como un "gesto humanitario y soberano": el indulto de más de 2.000 reclusos.
Se trata de personas a las que el régimen de Cuba llama "sancionados penales" por distintos cargos y que han sido catalogados como presos comunes.
Al examinar esa lista de supuestos beneficiados, sin embargo, quedó en evidencia que no fue incluido ninguno de los 1.214 prisioneros políticos, de los que al menos 467 sufren y padecen enfermedades graves.
Diversas organizaciones, activistas de derechos humanos y antiguos presos políticos, entre ellos José Daniel Ferrer, ya habían anticipado este desenlace.
Según sus denuncias, el anunciado "indulto", promovido por Miguel Díaz-Canel, responde más a una maniobra propagandística que a una verdadera voluntad de justicia, lo que ha reforzado la percepción de un nuevo episodio de engaño por parte del régimen.
Sonia Álvarez Campillo, esposa de Félix Navarro y madre de Sayli Navarro, prisioneros políticos del régimen de Cuba, dijo en el programa La Noche de NTN24 que "los presos políticos en Cuba están bastante avasallados, pasando tremendas necesidades en las prisiones".
Álvarez denunció la terrible situación que viven sus familiares y que trasciende más allá del arrebato propio de su libertad hasta golpizas o crueles tratos que configuran claras violaciones a sus derechos humanos.
La familiar de las víctimas del régimen cubano hizo un llamado a la comunidad internacional para que se emprendan acciones contra dicha represión. "En Cuba se maltrata mucho a los presos políticos, quienes no han cometido ningún delito. Salieron a las calles a pedir libertad", agregó.
Alaín Espinosa, activista de derechos humanos, abogado e integrante de la ONG 'Cubalex', aseguró también en La Noche de NTN24 que los delitos cometidos contra los prisioneros políticos constituyen, "al menos", tortura y desaparición forzada.
"Se está creando un cierto entramado en el cual las prisiones, de a poco, las están conservando prácticamente de manera exclusiva para todas aquellas personas que muestren su disenso con la realidad imperante en el país", advirtió Espinosa.