Congresista María Elvira Salazar pide presionar a México para "poner fin a la práctica abusiva" del programa de médicos cubanos, clasificado por EE. UU. como trabajo forzado
La representante estadounidense María Elvira Salazar envió una carta al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, solicitando acciones contra México por su participación en un programa de médicos cubanos que el Departamento de Estado estadounidense ha clasificado como trabajo forzado.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, la congresista por Florida expresó: "México está rompiendo las reglas y ayudando a La Habana a beneficiarse del trabajo forzado".
Según sus declaraciones, más de 3,000 médicos cubanos trabajan actualmente en México bajo este esquema cuestionado por autoridades estadounidenses.
Salazar, hija de exiliados cubanos y miembro de los comités de Asuntos Exteriores y Finanzas de la Cámara de Representantes, argumenta que esta situación constituye una violación al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés y también conocido en México como T-MEC).
"El USMCA no es opcional. México no puede beneficiarse del libre comercio con Estados Unidos mientras facilita que la dictadura cubana explote a sus médicos", afirmó la legisladora.
La congresista solicita específicamente que se responsabilice a México bajo las disposiciones del tratado comercial y se presione para poner fin a esta práctica.
El programa de médicos cubanos en el extranjero ha sido objeto de controversia internacional, ya que el Departamento de Estado estadounidense lo ha catalogado como una forma de explotación laboral por parte del gobierno de La Habana.
Los profesionales médicos cubanos que participan en estas misiones internacionales típicamente tienen una porción significativa de sus salarios retenidos por la dictadura cubana, condiciones que han generado cuestionamientos sobre derechos laborales y libertades individuales.
La representante ha mantenido una postura consistente respecto a la defensa de los derechos humanos y la presión sobre gobiernos que, según su perspectiva, facilitan prácticas abusivas.
El T-MEC prohíbe el uso de trabajo forzoso:
El Capítulo 23 del T-MEC establece claramente que los signatarios del acuerdo “prohibirán la importación a su territorio de bienes” que sean producidos con trabajo forzoso y que los signatarios “reconocen la meta de eliminar todas las formas de trabajo coercitivo u obligatorio”.
Además, el acuerdo establece que los signatarios “establecerán cooperación para la identificación y el movimiento de bienes producidos por trabajo forzoso”.
Por lo tanto, es claro que el trabajo forzoso es una violación del T-MEC.