Cuba a oscuras: apagones, escasez y crisis ambiental golpean a la población
Además de la represión y las restricciones a las libertades, los ciudadanos en la isla enfrentan apagones constantes, altas temperaturas, falta de agua potable y dificultades para acceder a alimentos y medicamentos.
Según datos de la Unión Eléctrica, el país enfrenta un déficit de más de 1.100 megavatios, lo que deja a más de un tercio del territorio sin servicio eléctrico de forma simultánea. En la práctica, esto se traduce en cortes de energía que pueden durar entre 12 y 18 horas diarias, e incluso jornadas críticas con hasta 23 horas consecutivas sin electricidad.
Ante este panorama, muchos cubanos han tenido que volver a cocinar con leña o carbón, una práctica que no solo refleja el deterioro de las condiciones de vida, sino que también tiene efectos directos en la salud y el medio ambiente.
Yunier Suárez Rodríguez, de la plataforma Cuba Decide, asegura que la crisis no es reciente, sino el resultado de décadas de deterioro estructural. “El 89% de la población vive en extrema pobreza. Hay personas que no tienen acceso a agua potable y deben cocinar con madera o incluso con muebles de sus casas”, afirmó.
Expertos advierten que esta situación incrementa la contaminación doméstica y representa un retroceso ecológico. “Estamos hablando de sistemas de agua y alcantarillado con más de 100 años sin renovación, las tuberías oxidadas contaminan el agua y afectan el entorno”, aseguró Suárez.
La quema de leña y combustibles fósiles, sumada al deterioro de las termoeléctricas, incrementa la contaminación del aire y los problemas de salud. “El sistema sanitario está colapsado y no puede atender enfermedades derivadas de estas condiciones”, afirma.
“Estamos ante una realidad de ruina que impacta todos los aspectos de la vida diaria”, concluye Suárez, quien advierte que la crisis en Cuba combina factores sociales, económicos y ambientales que continúan agravándose sin soluciones inmediatas.