Destruyeron con explosivos la subestación de Policía en Guamalito, Norte de Santander: “En estos momentos no contamos ni con Policía ni con Ejército”
En el corregimiento de Guamalito, zona rural de El Carmen, Norte de Santander, la subestación de Policía fue destruida con explosivos, dejando completamente afectadas las instalaciones que durante meses sirvieron como puesto de seguridad para la comunidad.
El ataque ocurrió menos de 24 horas después de que los uniformados que permanecían en el lugar fueran evacuados debido a la falta de condiciones de seguridad.
Su salida dejó a la población sin la presencia permanente de la fuerza pública y, posteriormente, los explosivos terminaron de destruir lo que quedaba en pie de la subestación.
Asimismo, según el alcalde de El Carmen, José Contreras, la infraestructura policial venía siendo blanco de ataques sistemáticos.
“Recordemos que la estación de policía de Guamalito ha venido sufriendo unos ataques sistemáticos el día 4 y 7, que dejaron en una destrucción total la subestación”, aseguró.
Los hechos de violencia terminaron generando las condiciones que llevaron a retirar a los uniformados del lugar.
Sin embargo, para la administración municipal, la situación no termina con la destrucción de la infraestructura. El mayor temor está ahora en lo que pueda ocurrir con los habitantes que permanecen en este corregimiento del Catatumbo.
Cabe resaltar que la preocupación aumenta porque, según el alcalde, actualmente la población civil no cuenta con presencia de Policía ni Ejército en este sector.
“Pero también ellos tienen que entender a la población civil que en estos momentos no contamos ni con policía ni con ejército”, indicó.
La situación se agravó posteriormente, luego de que, de acuerdo con reportes conocidos por las autoridades y denuncias de la comunidad, presuntos integrantes del ELN ingresaran a Guamalito y saquearan lo que quedaba de la subestación de Policía, tras la salida de los uniformados. Además, se reportaron afectaciones en algunos establecimientos comerciales de la zona, aumentando la preocupación entre los habitantes por la ausencia de la fuerza pública.
La salida de los uniformados buscaba evitar que continuaran expuestos a los ataques, pero dejó al corregimiento en una situación de especial vulnerabilidad.
Para los habitantes, el problema no se limita a los daños materiales. La ausencia de la fuerza pública aumenta la sensación de desprotección en una zona que ya ha sufrido diferentes hechos de violencia por parte de los grupos criminales.