“Diosdado Cabello va a pagar, sueño todos los días con despertar como despertamos todos el 3 de enero, que vayan y lo saquen": madre de Neomar Lander, joven asesinado por el régimen venezolano
Neomar Lander, un adolescente de apenas 17 años, se ha convertido en un símbolo de la resistencia y la búsqueda de libertad y democracia en Venezuela. Su historia resuena con fuerza, especialmente porque representa la voz de una generación que se enfrenta al régimen de Nicolás Maduro.
En 2017, las calles de Caracas se llenaron de manifestantes enfrentando una represión brutal, dejando exposición la magnitud de las violaciones de derechos humanos en el país. Neomar fue uno de esos jóvenes, cuyo trágico asesinato conmocionó no solo a Venezuela, sino al mundo entero.
Fue el 7 de junio de 2017 cuando Neomar estaba en la autopista Francisco Fajardo, participando en una protesta en el barrio de Chacao. Allí, recibió el impacto de una bomba lacrimógena lanzada por agentes de seguridad del estado, lo que provocó su muerte instantánea.
La versión del régimen apuntó a que había manipulado un artefacto explosivo casero, pero múltiples testimonios y videos desmintieron esta teoría, mostrando un claro abuso de la fuerza.
La figura de Neomar Lander representa la valentía de los jóvenes venezolanos que, pese a la represión, continuaron saliendo a las calles, soñando con un país libre.
El legado de Neomar sigue presente al ser honrado en la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington D.C., donde estructuralmente se debate la situación de derechos humanos en Venezuela.
Su madre, Zugeimar Armas, habló en El Informativo USA de NTN24.
"Desde el 3 de enero vemos al fin una luz al final del túnel. Es un gran alivio. Si antes alzaba mi voz por una Venezuela libre y democrática, ahora mi grito y mi lucha será constante por la justicia", dijo.
Armas recordó con dolor el momento en que se enteró de la muerte de su hijo: "Yo atravesé la manifestación que estaba en enfrentamiento en ese momento entre la guardia y el pueblo. Para mí ese día era una guerra total. Chacao estaba llena de humo, gente gritando, la gente lloraba, la gente corría".
Asimismo, la madre rechazó categóricamente las acusaciones del régimen que intentó criminalizar a su hijo:
"Mi hijo no era ningún guarimbero, no era ningún terrorista, no pertenecía a ningún partido político. Era un joven que quería un futuro mejor, una Venezuela libre, un futuro próspero para él, para su hermano y para todos los jóvenes".
Y le envió un mensaje a Diosdado Cabello: “va a pagar, sueño todos los días con despertar como despertamos todos el 3 de enero, que vayan y lo saquen porque él tiene que pagar, mi hijo era un joven lleno de vida”