El cambio climático golpea al agro mundial y acelera la apuesta por la agricultura digital
El cambio climático se ha consolidado como uno de los principales factores de riesgo para el sistema alimentario global. De acuerdo con un reciente estudio de laOrganización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las afectaciones al sector agrícola representan en promedio 99.000 millones de dólares al año, una pérdida equivalente al 4 % del PIB agrícola mundial. El análisis advierte que los impactos no se limitan a la producción, sino que repercuten directamente en la nutrición y en la estabilidad económica de las comunidades rurales.
En Clic Verde NTN24 el especialista en cambio climático de la FAO, Jorge Gutierrez plantea la magnitud del problema y la urgencia en nuevas formas de gestión. “Los desastres climáticos están afectando simultáneamente la producción de alimentos, los ingresos agrícolas y la seguridad alimentaria; por eso necesitamos herramientas que permitan anticiparnos y no sólo reaccionar” es por ello que la organización impulsa el uso de tecnologías digitales aplicadas a la agricultura como una estrategia de adaptación.
Desde Colombia, la FAO desarrolla un programa de digitalización agrícola que opera en tres escalas —macro, meso y micro— y que busca apoyar tanto a gobiernos como a productores. Entre las herramientas destacadas está WaPOR, una plataforma orientada a la gestión eficiente del recurso hídrico en contextos de creciente escasez.
No obstante, el especialista reconoce que el sector agrícola sigue siendo altamente vulnerable debido a la variabilidad climática y a la complejidad geográfica de la región. Fenómenos como El Niño y La Niña continúan alterando los ciclos productivos y desplazando temporadas tradicionales de lluvia y sequía.
En América Latina, el impacto es generalizado pero desigual. Sequías prolongadas han golpeado con fuerza a países como Chile y zonas del norte de Argentina, mientras que otras regiones enfrentan excesos de lluvia. Los cereales figuran entre los cultivos más afectados, y, según la FAO, el 74 % de los países de la región ya experimenta efectos significativos de la variabilidad climática, desbordados por el cambio climático.
Frente a este panorama, la FAO promueve plataformas de gestión de información que integran a productores, sector público, privado y tecnológico. “Estas mesas permiten combinar conocimiento local con ciencia climática y diseñar soluciones adaptadas a cada territorio”, destaca Gutiérrez. La evidencia demuestra que invertir en prevención es altamente rentable, ya que por cada dólar destinado a anticipar riesgos se pueden ahorrar hasta siete dólares en recuperación post-desastre.
En materia de financiamiento, aunque el contexto global es desafiante, se abren nuevas oportunidades para los países más vulnerables. Gutiérrez resalta la creación del Fondo de Pérdidas y Daños, así como otros mecanismos de financiamiento climático que permiten respaldar a los sectores más vulnerables.