"Es un campo de concentración, no es una prisión donde se tengan derechos": Camilo Castro, ciudadano francés y exprisionero político en Venezuela, en entrevista para NTN24
Camilo Pierre Castro, ciudadano francés liberado en noviembre de 2024 tras permanecer casi seis meses como prisionero político en Venezuela, se refirió en NTN24 a las torturas sistemáticas y condiciones extremas que vivió y presenció en el centro de detención El Rodeo 1.
Castro, profesor de yoga, fue detenido de manera arbitraria en junio de 2025 en el puesto fronterizo de Paraguachón, a donde había acudido para realizar trámites migratorios.
Su liberación fue anunciada por el presidente francés Emmanuel Macron, y al llegar al aeropuerto de Orly en París fue recibido por sus familiares y el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Noel Barraud.
"Me detuvieron de forma totalmente arbitraria, así como pasó a cientos y a miles de venezolanos y extranjeros. Me detuvieron porque soy francés, porque es un negocio", declaró.
Castro denunció que El Rodeo 1 funciona como un "campo de concentración que va hacia un campo de exterminación”, donde los detenidos sufren aislamiento prolongado, torturas psicológicas y violencia física sistemática.
“No es una prisión donde uno tiene derechos y acceso a abogados. Somos totalmente aislados durante meses y unos siguen ahí encerrados después de años, años a veces, sin haber tenido una sola comunicación con su familia o con el exterior", explicó.
El profesor francés reveló haber sido testigo de torturas con electricidad, ahogamientos con plástico y con "intubación forzada con el pretexto de nutrir a los prisioneros".
"Realmente era un nuevo tipo de tortura que desarrolló esta dictadura, que es de generar hemorragias internas en el sistema digestivo a través de tubos en la nariz y garganta", denunció.
Castro también describió los procesos judiciales como "farsas industrializadas", donde "a veces más de 70 personas son juzgadas entre la una de la mañana y tres de la mañana con las mismas acusaciones".
Asimismo, calificó a los funcionarios judiciales como "payasos de la dictadura" que copian y pegan acusaciones a prisioneros políticos y extranjeros detenidos arbitrariamente.