Estados Unidos prohíbe el alcohol y decreta toque de queda a sus tropas tras el asesinato de una mujer en Okinawa
El ejército de Estados Unidos impuso a sus soldados en la isla japonesa de Okinawa la prohibición de beber alcohol durante 48 horas y 30 días de toque de queda tras el asesinato de una mujer presuntamente cometido por un marine.
El caso generó indignación en esta isla, donde varios casos de violaciones, agresiones, atropellos o accidentes de tráfico por conducir ebrios por parte de soldados norteamericanos encienden el debate sobre la presencia de estas tropas en el país.
La máxima autoridad militar de EE. UU. en Okinawa, el teniente general Benjamin T. Watson, anunció en la red social X una "prohibición total del consumo de alcohol en las bases o en el exterior" durante 48 horas a partir del miércoles.
Durante este periodo se suspenderán las operaciones y los comandantes formarán a todo el personal sobre "normas, disciplina y responsabilidades como miembros de la comunidad de Okinawa", explicó.
También anunció un "periodo de reflexión" de 30 días en los que el personal militar deberá cumplir un toque de queda entre medianoche y las cinco de la madrugada.
En total, Estados Unidos dispone de 54.000 efectivos militares en Japón. Alrededor del 70% se concentran en la isla de Okinawa, cuyo gobernador subrayó de nuevo la "necesidad urgente de reducir las cargas relacionadas con las bases" para la población.
"El robo con homicidio ocurrido en esta ocasión ha conmocionado profundamente a los residentes locales", afirmó Genta Koja durante un encuentro en Tokio con la primera ministra Sanae Takaichi.
El caso trascendió el domingo, cuando la policía informó del arresto de un marine estadounidense en Okinawa sospechoso de matar y robar la cartera de una mujer de 39 años en un hotel en Naha, la principal ciudad de la isla.
Medios locales señalaron que la mujer fue estrangulada hasta la muerte y que el marine niega las acusaciones.
Un centenar de personas se manifestaron el martes frente a la embajada de Estados Unidos en Tokio para protestar contra "la violencia de los soldados estadounidenses".