Francia extiende los toques de queda urbanos y enfrenta máxima tensión en su deuda pública tras masivos desórdenes
El Gobierno francés extendió por tercera noche consecutiva las restricciones de movilidad para frenar los actos vandálicos, mientras los mercados castigan la inestabilidad con un alza en la rentabilidad del bono soberano a diez años hasta el 5 %.
La Prefectura de Policía de París delimitó el perímetro de restricción en áreas comerciales estratégicas como Les Halles y la plaza de la República desde las 23:00 horas, a la par de medidas similares aplicadas a menores de edad no acompañados en localidades como Marsella, Niza y Burdeos tras un balance de más de 3.000 comercios violentados en el territorio nacional.
Desde Catar, país donde desarrolla una gira oficial para asegurar acuerdos energéticos, el presidente Emmanuel Macron condenó la violencia desatada en las calles y denunció la manipulación informativa proveniente de sectores externos sobre las causas del estallido social, al tiempo que el ministro del Interior, Laurent Núñez, planteó la suspensión temporal de redes sociales como TikTok para bloquear la logística de las convocatorias.
“Ninguna violencia es legítima, ni verbal ni física”, advirtió el mandatario francés al defender la actuación de los organismos de seguridad frente a las revueltas, las cuales dejan de momento un saldo de más de 2.500 detenciones y cerca de 200 ingresos a prisión preventiva según balances del Ministerio de Justicia.
A la severa crisis de orden público se sumó un fuerte castigo en los mercados financieros internacionales, lo que situó el rendimiento del bono francés a diez años en el 5,08 %, la cifra más elevada registrada en los últimos 24 años, como reflejo de las dudas sobre la viabilidad fiscal del proyecto presupuestario nacional.
La parálisis legislativa y el deterioro de la seguridad interna amenazan con sumir a la segunda economía de la Unión Europea en una prolongada inestabilidad institucional.
La determinación del Ejecutivo galo para restablecer la autoridad estatal mediante el control del espacio público y la contención de los mercados resulta crucial para evitar un contagio sistémico a la economía continental.