Fuertes lluvias en Pereira deterioran las condiciones de los albergues de los damnificados tras el terremoto
Las intensas precipitaciones registradas durante las últimas horas en el occidente colombiano agravaron la crisis humanitaria provocada por el terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto.
La capital del departamento de Risaralda, catalogada como uno de los epicentros con mayores afectaciones urbanas enfrenta ahora los estragos del mal tiempo sobre sus refugios temporales.
Las lluvias impactaron severamente el campamento habilitado en el parque Olaya Herrera, donde cientos de personas permanecen alojadas tras la pérdida de sus viviendas.
La emergencia climática obligó a los damnificados y organismos de socorro a implementar medidas imprevistas para mitigar las filtraciones y el anegamiento.
Las carpas instaladas por la administración municipal debieron ser reforzadas con plásticos improvisados para proteger los pocos enseres rescatados por las familias, el ablandamiento y encharcamiento del terreno ha dificultado el descanso nocturno en la zona de campamento.
En el Hospital Universitario San Jorge de Pereira se reportaron inundaciones internas, goteras y fallas en el sistema de tuberías, complicaciones que dificultan la atención médica regular de los heridos por el sismo.
Reportes oficiales indican 94 personas fallecidas, 259 heridos y cerca de 140.000 damnificados pertenecientes a 41.600 familias, el reporte actualizado del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo fija en 287 los fallecidos, 4.147 heridos y 194 personas desaparecidas a nivel nacional.
Las autoridades meteorológicas advierten que la persistencia de las lluvias incrementa el riesgo de deslizamientos e inestabilidad de terrenos en las estructuras que quedaron comprometidas por el movimiento telúrico.