Hija de Edmundo González denuncia que extorsionadores le piden obligar a su padre "a renunciar a su lucha y a su causa" a cambio de la libertad de su esposo
Este lunes, Mariana González de Tudares, hija del presidente democrático de Venezuela, Edmundo González Urrutia, hizo pública una denuncia en la que señala que su esposo, Rafael Tudares Bracho, que se encuentra detenido de manera arbitraria por parte del régimen venezolano desde hace más de un año, es “víctima de proceso penal sin pruebas”.
El proceso penal al que hace referencia González de Tudares es a la condena de 30 años a la que fue sometido su pareja en diciembre 2025, por parte de la dictadura chavista, por presuntos delitos de "terrorismo y conspiración".
Pero González de Tudares no solo denuncia esta situación que ya es conocida como una de las principales armas de la dictadura contra los opositores, pues su esposo es uno en una larga lista de ciudadanos enviados a prisión por no alinearse con el régimen.
Según la mujer, también ha tenido que enfrentar extorsiones y amenazas por parte de allegados del chavismo, que le piden condiciones políticas para que su esposo recupere la libertad.
González de Tudares emitió un comunicado en el que enumeró las irregularidades del caso y pidió la liberación inmediata de su esposo Rafael.
- No existen testigos
- No existen evidencias contra Rafael
- No existen hechos demostrables contra Rafael que constituyan delito.
- Los escasos órganos de prueba que utilizaron en contra, nada tienen que ver con él.
- No existe relación de causalidad alguna, entre los supuestos hechos que se le atribuyeron, los delitos por los cuales fue acusado y condenado, su persona o supuesta responsabilidad penal.
- En resumen: no hay pruebas en su contra.
- Rafael es inocente.
"A mí nunca se me permitió acceder al expediente. Nunca se me entregó copia. Nunca se me permitió realizar el nombramiento de una defensa privada. En consecuencia, mi abogado jamás tuvo acceso al expediente", dijo.
Asimismo, menciona que "esa condena constituye una violación absoluta al debido proceso, a la presunción de inocencia y al derecho a la defensa, consagrados en la Constitución y en los tratados internacionales de derechos humanos".
Posteriormente, relata las extorsiones de las que ha sido víctima en este doloroso proceso:
"Denuncio que fui víctima de tres episodios de extorsión, provenientes tanto de personas vinculadas a autoridades de este país, como de personas relacionadas con la Iglesia y de individuos que afirmaban representar organismos importantes".
Según la hija del mandatario, "estas tres extorsiones se llevaron a cabo en sedes diplomáticas (Embajadas), en espacios donde opera el Arzobispado, y en oficinas de organizaciones que públicamente afirman defender los derechos humanos".
Y añadió que, en los tres episodios hubo testigos presenciales, "quienes escucharon íntegramente todo lo que se me dijo".
La principal condición que buscaban imponer los extorsionadores para que Rafael saliera de la cárcel, dice González de Tudares, fue "obligar a mi padre a renunciar a su lucha y a su causa".
"Eso configura un patrón de coacción y persecución indirecta contra una familia civil, utilizando la privación de libertad como mecanismo de presión política y personal, y valiéndose incluso de espacios institucionales y diplomáticos que deberían ser neutrales y protectores de derechos", agregó.
Y sentenció que "ser el yerno de Edmundo González Urrutia no es un delito".
Finalmente, envió un mensaje a la dictadura: "Devuélvanme a Rafael. Él pertenece aquí, en su casa, con sus hijos, con su mamá y con su esposa (...) Queremos pasar esta página y duro vía crucis que hemos vivido y padecido, para seguir con nuestras vidas, en familia y en paz. De nuestra parte no tenemos ni albergamos sentimientos de venganza. No somos así. Solo queremos que se haga justicia y se libere a Rafael".