Incendios forestales: temporadas más largas e intensas amenazan a los ecosistemas
En Europa y Norteamérica, cerca de 6 millones de hectáreas se quemaron durante los primeros seis meses del año, mientras que en América Latina países como Brasil, Bolivia, Chile, Argentina y Colombia también enfrentaron importantes focos de incendios.
Para Marc Jessel, director de la Oficina Internacional del FSC, el aumento de los incendios responde a varios factores que se están combinando. “El cambio climático, sin duda, es un factor importante”, explicó, al señalar que las temperaturas más altas, las sequías prolongadas y los vientos fuertes generan condiciones para que el fuego se propague con mayor rapidez e intensidad.
A esto se suman factores como la acumulación de vegetación seca, la degradación de los bosques, las especies invasoras y distintas actividades humanas que pueden provocar la ignición.
El impacto también alcanza directamente a la biodiversidad. Los incendios de gran magnitud pueden destruir nidos y zonas de reproducción, desplazar animales y reducir su acceso a alimento, agua y refugio. Además, los incendios recurrentes pueden dañar los suelos, alterar la composición de los bosques y dificultar la recuperación de los ecosistemas.
Jessel advierte que el problema no se limita a las zonas donde se originan las llamas. El humo puede desplazarse miles de kilómetros, afectando la calidad del aire y la salud de comunidades alejadas de los incendios.
El experto señala además que las temporadas de incendios se están haciendo más largas, intensas y menos predecibles en distintas regiones. Por ello, plantea que la prevención y preparación deben mantenerse durante todo el año, junto con una gestión forestal que proteja los ecosistemas más vulnerables.