¿Incursión de drones desde México a EE. UU. abre las puertas para una respuesta militar contra el narco?
En la noche del martes cuando la Administración Federal de Aviación (FAA) cerró temporalmente el espacio aéreo de El Paso, Texas, tras detectar una incursión por parte de drones vinculados a un cártel mexicano.
Según las autoridades, el cierre se realizó por medidas de seguridad, y se emitió una severa advertencia sobre el potencial uso de la fuerza letal contra cualquier aeronave no autorizada.
Sorprendentemente, en la mañana del miércoles, el cierre fue levantado sin que se explicaran al público las causas específicas que motivaron la alarma inicial. Sin embargo, horas más tarde, la Casa Blanca confirmó a NTN24 que el evento estuvo relacionado con la actividad de drones de un cártel en la región fronteriza.
El Paso, una ciudad ubicada frente a Ciudad Juárez en México, ha sido históricamente un punto clave en operaciones de seguridad y un lugar estratégico en materia migratoria.
La reciente incursión aérea obligó al Departamento de Guerra de Estados Unidos a tomar acciones inmediatas para neutralizar las aeronaves no tripuladas, aunque las operaciones se normalizaron rápidamente, según las autoridades. A
pesar de la confirmación oficial, algunos medios han reportado que el incidente podría haber sido un caso de confusión, donde globos de fiesta fueron percibidos erróneamente como drones, o que el Pentágono habría estado realizando pruebas con un sistema láser de defensa anti-drones, lo que no fue coordinado adecuadamente con la FAA.
El presidente Donald Trump ha reiterado en diversas ocasiones su enfoque rígido hacia los cárteles de la droga, afirmando que no descarta intervenciones unilaterales si estos grupos representan una amenaza para la seguridad estadounidense.
Mientras tanto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado un claro rechazo ante la idea de violaciones a la soberanía nacional, reafirmando su postura de que dichas acciones deben coordinarse adecuadamente entre ambos países.