Keiko Fujimori, recién posesionada como presidente de Perú, anunció despliegue de militares en zonas de alta criminalidad hasta "devolver esos territorios a los ciudadanos"
Este 28 de julio inició una nueva etapa política en Perú con Keiko Fujimori como presidente para el periodo 2026-2031.
Su llegada al poder marca el retorno del fujimorismo al Gobierno después de casi 26 años, representa el noveno cambio presidencial en una década de inestabilidad institucional y se inscribe en una tendencia regional de fortalecimiento de liderazgos conservadores en América Latina.
La victoria de Keiko Fujimori culmina una larga búsqueda del poder, tras perder las elecciones de 2011, 2016 y 2021 en segunda vuelta. La líder de Fuerza Popular logró finalmente imponerse en los comicios del pasado junio por menos de 50 mil votos sobre el candidato de izquierda Roberto Sánchez.
Keiko recibe un país que, pese a la turbulencia política, ha mantenido indicadores económicos relativamente sólidos en comparación con otros países de la región pero con una crisis de seguridad preocupante por cuenta del ascenso de grupos criminales.
Ahora, apenas unas horas después de asumir el poder, la hija de Alberto Fujimori anunció algunas de sus primeras medidas para afrontar los desafíos de esta nueva etapa.
La presidente anunció este martes que los militares recuperarán el control del "orden interno" en zonas asediadas por las bandas criminales, el narcotráfico y la minería ilegal, una de sus principales promesas de mano dura.
"Durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno" hasta "devolver esos territorios a los ciudadanos", dijo la mandataria derechista durante su discurso de investidura en el Congreso.