“Las aguas internacionales ahora tienen un instrumento vinculante que las puede proteger”: Juliana Sintura, WWF Colombia
El acuerdo, conocido como BBNJ, regula las actividades humanas en zonas que representan cerca de dos terceras partes de los océanos del planeta y que hasta ahora carecían de una gobernanza integral.
Entre sus principales alcances está la creación de áreas marinas protegidas, la regulación de los recursos genéticos marinos y la exigencia de evaluaciones de impacto ambiental.
Para Juliana Sintura, especialista de ecosistemas acuáticos y marinos de WWF Colombia, la entrada en vigor del tratado significa un cambio estructural en la protección oceánica.
Explica que, al no pertenecer a ningún país, las aguas internacionales ahora cuentan con un instrumento vinculante que permite su protección colectiva y reconoce estos espacios como un bien común de la humanidad.
El tratado también busca fortalecer la cooperación científica y la transferencia de capacidades tecnológicas, especialmente hacia países en desarrollo. Según Sintura, este enfoque permitirá que naciones como Colombia accedan a herramientas técnicas y participen en procesos de toma de decisiones más inclusivos.
De acuerdo con datos de la ONU, actualmente solo el 1 % de la alta mar está protegida, pese a su importancia para cumplir el objetivo global de conservar el 30 % de los océanos para 2030. En este contexto, el BBNJ es considerado un paso esencial para cerrar las brechas de protección existentes.
En los próximos meses se realizará la primera Conferencia de las Partes, donde se definirán los mecanismos de gobernanza, control y seguimiento del tratado, así como las reglas para declarar nuevas áreas marinas protegidas y regular actividades como la pesca y el transporte marítimo en alta mar.