Las palmeras que florecen una sola vez convierten a Río de Janeiro en escenario de un fenómeno único

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Las palmeras que florecen una sola vez convierten a Río de Janeiro en escenario de un fenómeno único

Programa: Clic Verde
Río de Janeiro vive un espectáculo natural irrepetible: las palmeras talipot, plantadas hace más de 60 años, están floreciendo por primera y última vez, un evento que solo ocurre cuando alcanzan la madurez extrema de su ciclo vital.

Originarias del sur de India y de Sri Lanka, las palmeras talipot (Corypha umbraculifera) figuran entre las especies más grandes del planeta y pueden superar los 30 metros de altura. En la ciudad fueron introducidas en la década de 1960 por el reconocido paisajista Roberto Burle Marx, quien las integró al diseño del parque Aterro do Flamengo y del Jardín Botánico de Río de Janeiro.

Su rasgo más sorprendente es su ciclo de vida: florecen una sola vez, cuando tienen entre 40 y 70 años. En ese único evento pueden producir millones de flores y frutos, en un proceso que se extiende por cerca de un año. “La palmera talipot sólo fructifica una vez en la vida y puede llegar a dar hasta cinco millones de frutos”, explicó Marcus Nadruz, investigador del Instituto de Investigaciones del Jardín Botánico de Río.

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El fenómeno ha despertado una fuerte atracción entre vecinos y turistas, que se acercan para observar y fotografiar a estas gigantes en su momento culminante. Para muchos, la floración coincide con recuerdos generacionales, ya que las palmeras fueron plantadas hace más de seis décadas y hoy alcanzan su punto máximo de esplendor.

Tras la caída de los frutos, las palmeras iniciarán un proceso natural e irreversible de muerte. Ante ello, el Jardín Botánico de Río planea recolectar las semillas para cultivar nuevos ejemplares y destinarlas a proyectos de paisajismo urbano, asegurando que el legado de estas emblemáticas palmeras continúe en la ciudad.

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