“Luego de las palizas los encerraban en una celda de 1.20 metros con 20 presos, las paredes lloraban por el sudor”: crudo relato de exprisionero político venezolano
Las familias de los presos políticos en Venezuela continúan enfrentándose a una realidad desoladora al buscar la liberación de sus seres queridos detenidos bajo duras condiciones por el régimen. Este martes, con la Asamblea Nacional aplazando el debate de una ley de amnistía, la frustración y el descontento crecieron aún más entre los protestantes que se congregaron frente al Parlamento.
Según informa Foro Penal Venezolano, al 9 de febrero, 426 presos políticos han sido liberados, mientras que 644 continúan encarcelados.
La situación ha llevado a las familias de los detenidos a acampar fuera de las cárceles por más de un mes, soportando penurias y sin indicios claros sobre el bienestar de sus familiares.
"Estamos aquí pidiendo justicia para recibir a todas esas personas que fueron detenidas injustamente", claman las madres y hermanas presentes en las protestas.
La incertidumbre es alimentada por el constante cambio de discurso de los líderes del régimen, quienes, en encuentros públicos, han prometido amnistía pero siguen manteniendo a estos individuos bajo detención.
Jorge Rodríguez, presidente de la ilegítima Asamblea Nacional, aseguró que las liberaciones serían inminentes. Sin embargo, las medidas concretas aún no se materializan según lo esperado. "A mí no me gustan los presos políticos", afirmó Rodríguez, prometiendo su excarcelación en varios encuentros con familiares, pero sin ofrecer un marco temporal realista para la libertad de todos los detenidos.
Excarcelados como Luis Camacaro y Carlos Alberto Azuaje han ofrecido testimonios devastadores sobre sus experiencias.
Camacaro, quien estuvo detenido por más de dos años, detalla la tortura psicológica durante su reclusión: "Tenía que dormir en el suelo"; situaciones que violan ampliamente el principio de debido proceso.
"La presión internacional ha logrado que cambien un poco, pero nosotros seguimos siendo víctimas", comentó sobre el cambio en condiciones desde la captura de Nicolás Maduro.
Azuaje, quien fue liberado tras 13 meses, ofrece un vistazo aún más oscuro de las cárceles. "En Yare, lloran las paredes", relato crudo sobre las condiciones de detención experimentadas.
“Te torturaban con bates”, añade, cuyo “crimen” fue unirse a la campaña de la entonces candidata María Corina Machado para recorrer el país.
"El momento más duro fue en Yare, cada vez que llegaban traslados de otras cárceles, esa noche no se dormía. Esa noche se escuchaba toda la noche gritos de los presos diciendo ya, ya no más, por favor, ya no más, por favor", aseguró Azuaje.
Y añadió: "luego que le daban esas enormes palizas los encerraban en una celda de 1.20 de ancho por 2.5 de largo. Metían 20 presos ahí donde ni siquiera podían sentarse porque estaban hacinados. Con poca respiración porque la ventanita que tenía ahí le colocaron algo soldado de hierro para que quedara un espacio más reducido y las personas se les dificultara para respirar. Las personas se desmayaban más que todo en horas de la noche que se concentraba más el calor por la respiración".
“Por eso es que decían que en Yare lloran las paredes. Lloran es por el sudor de las personas. Hacen que la persona se enferme, que la persona sufra, que la persona llore, que la persona grite. Esos cuartos de tortura los llaman cuartos de reflexión”, señaló.