Menos agua, más consumo: el reto energético que trae El Fenómeno de El Niño
Cuando disminuyen las lluvias, los niveles de los embalses pueden caer y reducir la capacidad de producir electricidad a partir del agua. Al mismo tiempo, las altas temperaturas pueden aumentar el consumo por el uso de sistemas de refrigeración y aire acondicionado.
Colombia es un ejemplo de esta vulnerabilidad. Según Esteban Quintana, CEO de Klik, entre el 70 % y el 80 % de la matriz eléctrica del país es limpia, pero su alta dependencia de la hidroelectricidad también la hace más vulnerable a fenómenos climáticos como El Niño.
“Somos vulnerables por nuestra matriz y es lo que hay que pensar en el futuro: cómo tener una matriz confiable que disminuya esa vulnerabilidad”.
Pero el desafío no es exclusivo de Colombia. El cambio climático está haciendo más impredecibles los patrones de temperatura y lluvia, mientras la demanda de electricidad continúa creciendo en distintas regiones del mundo.
Ante este escenario, Quintana destaca la importancia de diversificar las fuentes de generación —incluyendo solar, eólica y otras fuentes firmes— y, al mismo tiempo, gestionar mejor el consumo.
Una de las alternativas es la llamada respuesta a la demanda, que permite que hogares, industrias y comercios reduzcan o desplacen parte de su consumo en momentos de mayor presión sobre la red.
“Cada kilovatio que ahorremos va a servir para evitar, en los momentos más críticos de El Niño, tener racionamientos”.
Así, frente a fenómenos climáticos cada vez más extremos, el reto energético no pasa únicamente por generar más electricidad, sino también por hacer un uso más eficiente y flexible de la energía.