Natalia Molano, portavoz del Departamento de Estado de EE. UU. en español y de origen colombiano, relata cómo llegó a ese cargo en Washington
Natalia Molano, portavoz en español del Departamento de Estado de Estados Unidos, representa una voz clave para millones de hispanohablantes que buscan comprender la política exterior estadounidense.
Nacida en Bogotá, Colombia, esta diplomática de carrera lleva 16 años en el servicio exterior y desde hace un año y medio ocupa uno de los roles más visibles de la cancillería estadounidense.
En diálogo con el programa "Mujeres de Ataque", Molano detalló que su llegada a esta posición fue resultado de un sistema meritocrático abierto a todos los ciudadanos estadounidenses. "Para ser diplomático estadounidense se requiere un proceso que es basado en la meritocracia. Está abierto a todo ciudadano estadounidense y no requiere ni siquiera una licenciatura", explicó, destacando que solo se necesita tener mayoría de 21 años, ciudadanía estadounidense y aprobar una serie de exámenes gratuitos.
Su carrera incluye asignaciones como agregada de prensa en el Consulado de Estados Unidos en São Paulo, oficial de Asuntos Culturales en Lima y Kabul, y oficial de Asuntos Públicos en Ciudad de Guatemala. Con una licenciatura en Asuntos Internacionales y una maestría en Administración Pública de George Washington University, Molano domina español, inglés y portugués.
Como portavoz, su función es clara: "Amplificar y compartir la política oficial de la agencia, de la institución”, indicó. “Somos representantes de una institución, así que yo nunca doy mi opinión personal, siempre me limito a la posición oficial de la institución", afirmó.
Molano reconoció que uno de los momentos más difíciles en su rol fue cuando se anunciaron limitaciones de visas para varios países, incluido Venezuela. "Obviamente que hay una demanda para que los voceros salgan a explicar”, admitió.
Sobre su formación personal, la diplomática atribuyó su éxito a su madre y abuela colombianas. "Todo lo que yo soy, espero ser, se lo debo a mi mamá y a mi abuela", declaró, destacando que ellas le inculcaron el enfoque en la educación y los viajes. Molano llegó a Estados Unidos a los 10 años y creció en Florida antes de estudiar en Washington.
A las jóvenes que aspiran a seguir sus pasos, aconsejó: "Enfocarse en la educación, en sobresalir, en aprender, porque la vida también es un aprendizaje", añadiendo la importancia de las relaciones interpersonales como pilar fundamental del desarrollo profesional.