Nueva York se encuentra sumida bajo una densa nube de humo por la mala calidad del aire: estas son las inusuales imágenes del fenómeno
Nueva York nuevamente se encuentra envuelta en una espesa nube de humo que proviene de los incendios forestales que nacieron en Canadá, situación que ha deteriorado la calidad del aire a niveles que se consideran peligrosos y de paso, obligó a las autoridades a anunciar recomendaciones que ayudan a reducir al máximo la exposición al exterior.
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Según informó The Guardian, el humo se trasladó hacia el sur y ha cubierto una extensa franja de Estados Unidos, a la vez que una intensa ola de calor ha favorecido la acumulación de contaminantes arriba de varias ciudades.
En Nueva York, las temperaturas han llegado a superar los 32 °C y la mezcla de calor y partículas en suspensión incrementó el riesgo para la salud, sobre todo para las personas con asma, enfermedades respiratorias y adultos mayores.
El alcalde Zohran Mamdani llamó a los neoyorquinos para que limitaran el tiempo que pasan al aire libre y también anunció que habrá distribución gratuita de mascarillas KN95 en bibliotecas, estaciones de bomberos y comisarías.
Por otro lado, la Oficina de Gestión de Emergencias recomendó no permanecer más de una hora en espacios abiertos y prestar atención a síntomas como irritación en los ojos, dolor de garganta o dificultad para respirar.
Muchos residentes han informado que el humo era perceptible tanto por el olor como por la reducción de la visibilidad. John, un guardia de seguridad que trabaja en Times Square y padece asma, relató a The Guardian que el ambiente olía "a papel quemado" y que, pese a las recomendaciones de su empleador de tomar descansos, debía permanecer gran parte de la jornada en la calle.
Rachel Smalter Hall, editora de una editorial y también asmática, eligió convertir una cita presencial con su terapeuta en una consulta virtual luego de notar molestias al salir de casa. "Me picaban los ojos", contó y al tiempo, expresó su preocupación por el impacto que estos episodios pueden tener en la salud de sus hijos y en el futuro del planeta.
Otras familias también cambiaron sus planes. Jackie Bell, madre de dos niños pequeños, optó por no enviar a su hijo a un campamento de verano para evitar una caminata de media hora bajo el aire contaminado, mientras que otros ciudadanos recuperaron mascarillas N95 que conservaban desde la pandemia de COVID-19.
Para muchos neoyorquinos, la escena les recordó el episodio vivido en junio de 2023, cuando otro incendio forestal en Canadá tiñó de naranja el cielo de la ciudad. Sin embargo, varios residentes coincidieron en que estos fenómenos se están volviendo cada vez más frecuentes, una tendencia que atribuyen al avance del cambio climático.