Obligados por las circunstancias venezolanos acuden a registrarse en el censo automotor

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Obligados por las circunstancias venezolanos acuden a registrarse en el censo automotor

Obligados por las circunstancias venezolanos acuden a registrarse en el censo automotor
Lejos de acudir al llamado porque confían plenamente en el Gobierno nacional, el ciudadano común y corriente hace la larga cola convencido de que después de dejar sus datos personales ha entregado parte de su dignidad y que nada recibirá a cambio

“Humillación” es la palabra más común entre quienes han acudido a la Plaza Bolívar de Caracas con el objeto de obtener, por primera vez, el Carnet de la Patria y registrarse en el Censo Automotor convocado por el Presidente Nicolás Maduro Moros. Lejos de acudir al llamado porque confían plenamente en el Gobierno nacional, el ciudadano común y corriente hace la larga cola convencido de que después de dejar sus datos personales ha entregado parte de su dignidad y que nada recibirá a cambio.

“Me siento humillada, vine porque creo que no voy a poder echarle gasolina a mi carro si no presento el Carnet de la Patria, quién sabe qué harán con mis datos después que me registren en esa computadora. No tengo dudas de que esta es una nueva trampa caza bobos para humillarnos y perseguirnos”, decía una de las miles de señoras que se encontraba en la larga cola. El testimonio se repetía una y otra vez.

Efectivos de la GNB hacen lo posible por poner orden en las tres colas: la primera es para obtener el Carnet de la Patria por primera vez. Esa es la cola más larga, tanto, que este jueves 16 de agosto le daba la vuelta a la manzana donde está ubicada la Catedral de Caracas. La segunda cola es para registrarse y quedar incluido en el Censo Automotor y la tercera para “escanear” el carnet y obtener, cuando lo anuncien, el subsidio directo para pagar la gasolina. 10 horas aproximadamente se necesitan para culminar, con éxito, el trámite.

Con sed y ganas de ir al baño las personas se sientan frente a los muchachos (todos deben ser de eso que llaman Chamba Juvenil) a dar sus datos. Después de transcribir los que aparecen en la cédula de identidad él o la joven hace las siguientes preguntas: ¿Le falta un diente?, ¿Le falta una muela?, ¿Parroquia donde vive?, ¿Tiene casa o apartamento?,  ¿Grado de instrucción?, ¿Tiene pensión?, ¿Tiene mascota? Minutos después se obtiene el esperado carnet. Cabe destacar que la gente no tenía reparo en manifestar que lo hacía obligado por las circunstancias. Los jóvenes que hacían el censo restaban importancia los comentarios.

Para registrarse en el Censo Automotor solo hay que mostrar el Carnet de Circulación y el de la Patria. En esta parte del proceso solo preguntan cuántos litros de gasolina lleva el tanque del vehículo. Los jóvenes, con franelas alusivas a Maduro y al referido censo, no tienen idea cuál será el nuevo precio de la gasolina ni qué porcentaje subsidiará el gobierno. Están allí prácticamente como por no dejar, no aportan ninguna información porque realmente la desconocen. Salta a la vista que el mencionado registro es tan frágil y se lleva a cabo con tanta ligereza que cualquiera pudiera vulnerarlo si así se lo propone.

El ambiente es amenizado por las canciones de Alí Primera y las imágenes del Canal 8. La reportera de Venezolana de Televisión va narrando la supuesta felicidad que invade a los presentes, mientras tanto los que casi lloran y se sienten infames por estar en el lugar le piden al camarógrafo que no los grabe.   

“No quiero salir en el Canal 8, qué pena, no quiero que nadie me vea que estoy haciendo esto”, indicaban los presentes. El equipo reporteril guarda silencio ante el reclamo. 

Cabe destacar que el trámite se demora porque muchos no hacen la cola, se trata de altos funcionarios del Gobierno, sus familiares, amigos y sobre todo muchachas muy bonitas, casi modelos, que eran llevadas y tratadas con mucha complacencia. Todos eran ubicados en un espacio prácticamente VIP y atendidos con prontitud aunque los comunes se quejaban y reclamaban a gritos. Este jueves uno de los privilegiados fue el escritor Luis Brito García. 

Definitivamente aquello de “rodilla en tierra” es cosa del pasado. Además de hambre y miseria lo que queda en Venezuela es miedo y mucha desolación.

Yira Yoyotte / Redacción NTN24 Venezuela

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