"Para nosotros los extranjeros era un infierno de 24 horas, estábamos aislados, sin acceso a la luz del Sol”: colombiano relata en NTN24 cómo pasó 17 meses preso por el régimen de Venezuela

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"Para nosotros los extranjeros era un infierno de 24 horas, estábamos aislados, sin acceso a la luz del Sol”: colombiano relata en NTN24 cómo pasó 17 meses preso por el régimen de Venezuela

Programa: El Informativo
Tique, quien fue encarcelado en septiembre de 2024 mientras participaba en una misión humanitaria para el Consejo Danés de los Refugiados (DRC), fue acusado injustamente de ser un mercenario.

Manuel Alejandro Tique, un ciudadano colombiano de 33 años, ha sido finalmente liberado tras 17 meses de reclusión en la cárcel El Rodeo, uno de los centros de detención y tortura más temidos de Caracas, Venezuela.

Tique, quien fue encarcelado en septiembre de 2024 mientras participaba en una misión humanitaria para el Consejo Danés de los Refugiados (DRC), fue acusado injustamente de ser un mercenario, aunque jamás se le presentaron cargos formales ni tuvo acceso a un abogado durante su detención.

En una entrevista exclusiva con NTN24, Tique describió las inhumanas condiciones de su encarcelamiento y la lucha diaria por conservar la esperanza.

El Rodeo, una cárcel de máxima seguridad en Venezuela, ha sido descrita por quienes han estado en su interior como "un infierno sobre la tierra".

"Para nosotros, los extranjeros, era un infierno de 24 horas, 7 días de la semana. Estábamos completamente aislados, sin acceso a la luz del sol, viviendo con lo básico para sobrevivir", dijo Tique, quien también destacó que no tenía ningún tipo de comunicación con el exterior, salvo una única conexión con su familia durante su estadía.

El trato recibido no distinguía entre ciudadanos comunes y visitantes extranjeros, lo que Tique ha calificado de "totalmente inhumano".

"El aislamiento completo, sin acceso a servicios básicos legales o consulares, nos despojaba de cualquier sentido de dignidad", expresó, recordando un incidente en el que los reclusos extranjeros, en un acto de desesperación, golpearon las rejas y puertas para llamar la atención sobre sus condiciones, resultando en una brutal represión por parte de las autoridades penitenciarias.

A pesar de los terribles momentos vividos, Tique subrayó la solidaridad y apoyo mutuo entre los prisioneros. "Nos sostuvimos como pudimos con compañeros de celda, compartiendo nuestras experiencias, y manteniendo viva la llama de la esperanza mediante chistes, canciones y la evocación de las cosas que más extrañábamos de la libertad".

La noticia de su liberación, que llegó de forma inesperada, fue recibida con una mezcla de alivio y escepticismo por Tique, reflejo del infierno vivido.

Al recordar el momento preciso, comentó: "Fue una sorpresa total, no lo esperaba para nada. El miedo no se desvanecía hasta que no estuve oficialmente fuera del país".

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