Polémica flotilla de activistas busca llevar "ayuda humanitaria a Cuba"; la presencia de la hija de Raúl Castro provoca rechazo
En un contexto de creciente tensión entre Cuba y Estados Unidos, una flotilla internacional, organizada principalmente por la Internacional Progresista, se prepara para navegar hacia la isla con el propósito de llevar "ayuda humanitaria vital", en palabras de su coordinador general, David Adler.
Esta iniciativa, sin embargo, está desatando una serie de controversias tanto dentro como fuera del territorio cubano.
La decisión de llevar adelante esta expedición marítima ha sido anunciada en medio de crecientes presiones de la administración estadounidense, que busca intensificar la presión hacia el gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Adler ha señalado que el embargo constituye una "estrategia de cerco y castigo colectivo", equiparándola a otras crisis humanitarias internacionales y tachándola de violación al derecho internacional, sin embargo, no hubo palabras hacia las violaciones a los derechos humanos de los cubanos o la fuerte crisis social y económica que los pobladores viven bajo el comunismo.
Los activistas, que planean zarpar desde el mar Caribe, han recibido adhesiones para participar en esta misión desde diversos países, incluyendo Canadá, México, Brasil, Chile, Colombia y Estados Unidos.
Sin embargo, el paisaje se complica cuando se observa la inclusión de figuras como Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro y diputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular cubano.
Su participación ha levantado dudas sobre la imparcialidad de la flotilla, especialmente entre los exiliados cubanos en Estados Unidos.
Salomé García Bacallao, una de las voces del exilio más activas en redes sociales, cuestionó el "doble rasero" del régimen de La Habana.
En su mensaje, que ha resonado ampliamente en plataformas digitales, afirmó: "Si ellos entran, nosotros también". Al aludir a las restricciones y negaciones de retorno para muchos cubanos considerados disidentes, Bacallao cuestiona la aparente benevolencia del régimen para facilitar la entrada de una expedición internacional mientras mantiene un férreo control sobre sus ciudadanos.
A la par de esta iniciativa, cabe destacar que Estados Unidos ha aprobado y enviado previamente seis millones de dólares en ayuda humanitaria hacia Cuba, aunque bajo un enfoque distinto al de la flotilla. Por su parte, México ha contribuido descargando más de 800 toneladas de alimentos y artículos básicos en La Habana, en un intento por aliviar las difíciles condiciones que enfrenta la población cubana.