Relatos de la tragedia a una semana del terremoto en Haití

Terremoto en Haití

Relatos de la tragedia a una semana del terremoto en Haití

Haití se encuentra sumergida en una profunda crisis tras el terremoto de hace unas semanas
nadie quiere ayudar aquí. Todavía nadie se ha acercado a mí al menos a preguntar cómo estoy", dice Siempreux Jean Frenel, uno de los afectados

A 10 días del terremoto de 7,2 de magnitud que golpeó severamente el suroeste de Haití, las autoridades de la isla reportan 2.207 personas fallecidas producto del movimiento telúrico. Los daños materiales son generalizados e incalculables.

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Siempreux Jean Frenel puede dar fe de eso. En declaraciones para NTN24, el hombre de 42 años, residente de Les Cayes, cuenta que a pesar de haber perdido su almacén de venta de alimentos que tenía en la planta baja de su casa, lo que más le duele es haber perdido su cama; tiene 10 noches durmiendo a la intemperie, encima de los escombros, y esa noche que contó este relato no fue distinta.

"Si yo consiguiera quién me prestara 200.000 mil Gourdes (moneda local, equivalente a 2.000 dólares), yo pudiera sacar los escombros y levantar provisionalmente un techo donde vivir. Pero nadie quiere ayudar aquí. Todavía nadie se ha acercado a mí al menos a preguntar cómo estoy", dice Frenel visiblemente conmovido, desde lo que fue la fachada de su casa y abrazando a su hijo de seis años.

Les Cayes es el primer pueblo grande desde la zona del epicentro. Del área, es la zona menos afectada. Sin embargo, todas las estructuras tienen al menos daños visibles, a cada casa aún levantada, le sigue una derrumbada. Hay electricidad, pero no hay servicio de agua y las filas para surtir combustible se amontonan a toda hora.

Fabola Dambreville, una mujer de 78 años, residente del pueblo de Cance, a unos cuantos kilómetros de Les Cayes, se queja frente a una estructura de láminas de zinc donde cocina, de dolores en la cabeza, el cuello y la espalda. Cuenta a NTN24 que el día del terremoto sufrió golpes de pedazos del techo de su casa cuando caían y ella intentaba salir.

Desde ese día, Dambreville ha ido una sola vez al Hospital Immaculée Conception pero no fue atendida. Entonces no ha vuelto.

"Nadie, absolutamente nadie, nadie ayuda (repite mientras se soba el cuello) aquí no ha venido nadie y no tenemos comida ni agua, hemos comido solo frutas de los árboles por aquí. Pero no tenemos nada", asegura afligida Dambreville.

En el hospital Immaculée Conception están las fuerzas médicas de Médicos Sin Fronteras, Center for Disaster Philantropy y otras ONG todos los días atendiendo la multitud que llega a sumarse a la ya colapsada estructura hospitalaria.

Sin embargo, Dambreville y Frenel coinciden cuando se les pregunta acerca del futuro y de si tienen esperanza: "No sé", dicen.

REDACCIÓN NTN24 / RAFAEL HERNÁNDEZ


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