Sigue la crisis en Venezuela tras cuatro meses de los terremotos: miles de niños aún enfrentan problemas para estudiar

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Sigue la crisis en Venezuela tras cuatro meses de los terremotos: miles de niños aún enfrentan problemas para estudiar

Escuelas en Venezuela / Foto cortesía
Escuelas dañadas, familias desplazadas y aulas que continúan sin condiciones adecuadas mantienen en riesgo la educación de los menores, pese al inicio del año escolar.

Cuatro meses luego de los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, miles de niños y adolescentes aún enfrentan dificultades para acceder a la educación. Aunque el año escolar 2026-2027 inició el 14 de septiembre, los daños en los colegios y el desplazamiento de las familias siguen impidiendo que algunos estudiantes vuelvan a la normalidad.

Uno de los casos más preocupantes se encuentra en La Guaira, una de las zonas más golpeadas por los sismos. Según un reporte que publicó Verifica Venezuela el 10 de octubre, las escuelas que fueron usadas como refugios temporales aún enfrentan dificultades para reanudar sus actividades en condiciones seguras.

La situación igualmente afecta a estudiantes de otras regiones. En Puerto Ordaz, en el estado Bolívar, unos 900 alumnos reciben clases desde sus casas porque su liceo presenta un deterioro que no permite el regreso a las aulas, según información del mismo medio.

El Ministerio de Educación informó en septiembre que, de cerca de 27.000 planteles educativos del país, 900 sufrieron daños leves, 87 registraron afectaciones graves y 11 están completamente destruidos. Anunciaron planes para reubicar a los alumnos de las instituciones que no pueden recibir estudiantes.

Sin embargo, el traslado a otros centros no resuelve todas las dificultades. La distancia, la pérdida de viviendas y la inestabilidad de las familias pueden complicar la asistencia regular y la continuidad del aprendizaje.

Un reportaje de EL PAÍS, documentó las consecuencias humanas de la emergencia en La Guaira, donde colegios perdieron alumnos y trabajadores, así como docentes y comunidades organizaron espacios improvisados para que los menores pudieran seguir aprendiendo.

Las consecuencias de los terremotos van más allá de la infraestructura. UNICEF advirtió que los niños afectados igualmente requieren protección y apoyo emocional para afrontar las pérdidas, el desplazamiento y la incertidumbre.

En octubre, el organismo notificó que más de 20.600 niños, adolescentes y cuidadores recibieron atención de salud mental y apoyo psicosocial por medio de programas comunitarios y espacios adaptados para la infancia.

La recuperación, por tanto, no depende exclusivamente de reparar edificios. Además, exige garantizar espacios seguros, acompañamiento emocional y condiciones que permitan a los estudiantes regresar a clases de manera estable.

Pese a que se anunciaron medidas para reabrir o reubicar a los alumnos, los casos que siguen registrándose muestran que el retorno al calendario escolar no significa que todos los niños hayan recuperado su acceso efectivo a la educación.


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