Venezolano herido por ICE vuelve al hospital: testimonio de otro migrante aporta nuevos detalles al caso
El caso de Wilber Rafael Garcés Pérez, el venezolano de 28 años herido por un agente de ICE en Austin, Texas, ha tomado un nuevo giro luego de que su abogada denunciara un supuesto episodio de maltrato dentro del centro de detención donde se encontraba bajo custodia migratoria.
Garcés fue trasladado de nuevo a un hospital el lunes, después de que otro migrante detenido en el mismo centro le avisara a la defensa acerca de su estado. Según informó a EFE la oficina de su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, el detenido afirmó que Garcés fue agredido por los guardias y que empezó a perder sensibilidad en el lado izquierdo de su cuerpo.
La información fue comunicada al momento en que Garcés permanecía en el Centro de Procesamiento del ICE del Sur de Texas, en Pearsall, tras haber sido dado de alta de un hospital de Austin con una bala aún en su cuerpo.
El testimonio del otro detenido ha sido clave para que la defensa conociese lo que estaba sucediendo.
Según Fabiana Meléndez, portavoz de Lincoln-Goldfinch, el migrante expresó que los guardias usaron una cadena para agarrar a Garcés por la cintura, lo esposaron a una silla y después lo trasladaron a un centro médico.
“Sabemos, por el otro detenido, que en algún momento le pusieron una cadena en la cintura, lo esposaron a una silla y se lo llevaron a un centro médico”, declaró Meléndez a EFE.
La abogada piensa que el episodio pudo suceder como una represalia luego de que Garcés hablara de forma pública acerca de las condiciones en las que se encontraba detenido.
Horas previas, el venezolano estuvo en una rueda de prensa vía teléfono organizada por su defensa. Desde el centro de detención, sostuvo que seguía con la bala alojada en una zona cercana a la columna y que no recibió la atención médica que el veía como necesaria. Igualmente aseguró que pasó la noche en el suelo y que tenía dolor.
“Estoy mal por el balazo que recibí y no he recibido la atención médica necesaria”, dijo Garcés durante la llamada, según AP.
El venezolano además rechazó la versión de que hubiese sucedido una persecución a pie previo al disparo. Según su narración, los agentes chocaron su vehículo y él trató de moverlo para estacionarse antes de recibir el impacto de bala. Esta versión es un contraste con las primeras explicaciones oficiales del operativo.
El Departamento de Seguridad Nacional, que vigila a ICE, aún tiene abierta una investigación con colaboración del FBI. La agencia asegura que Garcés se encontraba ilegalmente en Estados Unidos y tenía una orden final de deportación, y por su parte, la defensa asegura que entró en 2024 por medio de CBP One y tenía un permiso de trabajo.