Científicos confirman existencia de criatura gigante similar a monstruo marino mitológico que habría habitado la Tierra durante la época de los dinosaurios

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Científicos confirman existencia de criatura gigante similar a monstruo marino mitológico que habría habitado la Tierra durante la época de los dinosaurios

Nanaimoteuthis haggarti - Foto Canva de referencia
La especie, que vivió entre hace 72 y 86 millones de años, medía entre 6,6 y 18,6 metros de largo.

Los científicos confirmaron recientemente la existencia de una criatura gigante similar a el Kraken, un enorme monstruo marino mitológico con tentáculos del folclore nórdico que arrastra barcos y marineros a las profundidades.

Según nuevas investigaciones, durante la era de los dinosaurios existió una criatura lo más parecida posible a un Kraken real: un pulpo enorme que surcaba los mares como superdepredador.

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Los científicos afirman que los fósiles de picos —la estructura mandibular dura de este invertebrado de cuerpo blando— indican que una especie de pulpo llamada Nanaimoteuthis haggarti, que vivió entre hace 72 y 86 millones de años durante el período Cretácico, medía entre 6,6 y 18,6 metros de largo.

"Estos animales eran extraordinarios. Con sus grandes cuerpos, brazos largos, mandíbulas poderosas y comportamiento avanzado, representan lo que podría describirse como un verdadero 'Kraken del Cretácico'", dijo el paleontólogo Yasuhiro Iba de la Universidad de Hokkaido en Japón, autor principal de la investigación publicada el jueves en la revista Science.

Iba afirmó que Nanaimoteuthis haggarti es uno de los invertebrados más grandes registrados, al superar al calamar gigante moderno, el invertebrado más grande conocido, que puede alcanzar unos 12 metros de longitud total.

"Durante los últimos 370 millones de años se creía que los ecosistemas marinos estaban dominados por grandes depredadores vertebrados: primero peces y tiburones, luego reptiles marinos y más tarde ballenas. Nuestro estudio demuestra que los invertebrados gigantes, concretamente los pulpos, también funcionaron como superdepredadores en el mar del Cretácico", afirmó el científico.

El intenso desgaste observado en los picos es consistente, según los investigadores, con el aplastamiento repetido de estructuras duras como huesos y conchas, lo que indica que se trataba de un depredador que cazaba peces grandes, criaturas con tentáculos y concha, almejas y otras presas de tamaño considerable.

"En los ejemplares más grandes, se observa una pérdida de aproximadamente el 10% de la longitud total de la mandíbula debido al desgaste. Esto es más grave que lo que se suele observar en los pulpos y sepias modernos que se alimentan de presas duras", aseguró Iba.

Los picos tenían la forma de ciertos pulpos de aguas profundas que viven en la actualidad y que nadan con la ayuda de aletas, lo que llevó a los investigadores a concluir que estos pulpos del Cretácico también tenían aletas.

Los numerosos fósiles de picos estudiados en la investigación procedían de Japón y de la isla de Vancouver, en Canadá. Los investigadores reexaminaron ejemplares ya conocidos y también descubrieron nuevos fósiles.

Los científicos también estudiaron los picos de un pariente cercano llamado Nanaimoteuthis jeletzkyi, que vivió entre hace 100 y 72 millones de años. No era tan grande, medía entre 2,8 y 7,7 metros de largo, pero también era un depredador activo.

Debido a que los pulpos son animales de cuerpo blando, rara vez se fosilizan bien, según los expertos. El pico, la única parte rígida del cuerpo del pulpo, está formando por un material duro y resistente llamado quitina, que también se encuentra en los exoesqueletos de cangrejos, langostas e insectos.

"Los pulpos no son simplemente depredadores que muerden. Usan brazos largos y flexibles para capturar a sus presas y mandíbulas poderosas para procesarlas. A medida que aumenta el tamaño de su cuerpo, también aumenta su capacidad para controlar presas grandes con sus brazos y procesarlas con sus mandíbulas", dijo Iba.

De acuerdo con el científico, los pulpos se encuentran entre los invertebrados más inteligentes. "En nuestros fósiles, las mandíbulas muestran un desgaste asimétrico, lo que sugiere un comportamiento lateralizado, es decir, una preferencia por un lado sobre el otro, algo similar a la lateralidad. Esto indica no solo fuerza, sino también un comportamiento avanzado y flexible", expuso.

Estas criaturas habrían compartido los mares del Cretácico con otros grandes depredadores, incluidos reptiles marinos llamados mosasaurios y plesiosaurios que alcanzaban hasta unos 15 metros de longitud, así como tiburones que rivalizaban en tamaño con el gran tiburón blanco actual.

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"Su existencia cambia nuestra perspectiva sobre los océanos antiguos. En lugar de ecosistemas dominados únicamente por depredadores vertebrados, ahora vemos que invertebrados gigantes como los pulpos también ocupaban la cima de la cadena alimentaria", concluyó el experto.


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