“La inteligencia artificial puede ser superhéroe o supervillano para la sostenibilidad”, advierte Sergio Rengifo
La inteligencia artificial se perfila como una herramienta determinante en la evolución de los modelos de sostenibilidad empresarial. De acuerdo con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, su implementación permitirá optimizar la recolección y análisis de datos en criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), facilitando decisiones más precisas y oportunas.
Para Sergio Rengifo Caicedo, director ejecutivo de CECODES, el impacto de esta tecnología va más allá de la eficiencia. “La inteligencia artificial puede ser superhéroe o supervillano para la sostenibilidad”, afirma, al advertir que su uso debe ser responsable y enfocado en acelerar la transformación empresarial hacia modelos más sostenibles.
En ese sentido, explica que la IA permite procesar grandes volúmenes de información para mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones y avanzar en la transición hacia economías más limpias. Además, facilita la identificación de tendencias y riesgos en tiempo real, lo que resulta clave en áreas como la gestión ambiental y la cadena de suministro.
Uno de los avances más relevantes es la capacidad de monitorear actividades en campo con mayor precisión. Por ejemplo, mediante sistemas inteligentes, es posible detectar en tiempo real actividades como la deforestación, permitiendo que las autoridades actúen de manera más rápida y focalizada. Asimismo, las empresas pueden rastrear el origen de sus productos para evitar vínculos con prácticas no sostenibles.
Rengifo también destaca el papel de la inteligencia artificial en la medición de la huella de carbono, especialmente en la cadena de valor. A través de plataformas digitales, las empresas pueden consolidar datos de sus proveedores y avanzar hacia objetivos como el “net zero”, uno de los mayores retos globales en la lucha contra el cambio climático.