La NASA vigila el reingreso del telescopio Swift tras una falla irreversible en órbita: esta es la riesgosa maniobra que realizará
La Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) ha puesto en marcha una audaz e inédita carrera contra el tiempo en el espacio exterior. En una alianza estratégica con el sector privado, la agencia busca capturar y reubicar en órbita el telescopio espacial Neil Gehrels Swift para evitar que se desintegre al caer de forma incontrolada hacia la Tierra a finales de este 2026.
La herramienta clave de este operativo es LINK, una nave robótica desarrollada por la compañía estadounidense Katalyst Space. Lanzada el pasado 3 de julio a bordo de un cohete Pegasus XL desde las Islas Marshall, la sonda se encuentra actualmente en camino hacia el telescopio tras haber superado con éxito sus primeras pruebas de comunicación y sistemas en la órbita terrestre.
El proceso de aproximación podría ser extremadamente delicado y podría tomar cerca de un mes. Una vez que el LINK logre acoplarse utilizando tres brazos robóticos, iniciará un lento empuje para devolver al observatorio a su altitud original. De culminar esta misión, sería la primera vez que un robot comercial privado repare un satélite no tripulado del gobierno.
"Dado que la órbita del Swift está decayendo con rapidez, estamos en una carrera contra el tiempo. Elevar la órbita resulta mucho más económico que reemplazar las capacidades del telescopio con una nueva misión", explicó a la agencia EFE Shawn Domagal-Goldman, director interino de la División de Astrofísica de la NASA.
La misión no solo salvará un instrumento vital para la astronomía moderna, sino que marcará un hito para la industria aeroespacial en la extensión de la vida útil de satélites en desuso.
Los resultados de este operativo también nos ayudarán a hablar sobre el futuro de otras misiones muy importantes que están perdiendo fuerza poco a poco, como el telescopio espacial Hubble, que es muy conocido.