Sonda de la NASA que explora el espacio se comunicó y está por alcanzar un récord inédito en objeto construido por el ser humano
La sonda espacial Voyager 1 se comunicó de nuevo con la Tierra después de una interrupción que mantuvo en alerta a los ingenieros de la NASA. La recuperación de la señal llegó justo antes de que la nave llegase a uno de los hitos más extraordinarios de la exploración espacial: ser el primer objeto construido por el ser humano que va a estar a un día luz del planeta.
La agencia espacial de los Estados Unidos notificó que perdió el contacto con la sonda en dos intentos programados de comunicación, hechos el 18 y el 19 de octubre de 2026. La señal reapareció el 20 de octubre, lo que dejó restablecer el vínculo e iniciar a investigar qué provocó el incidente.
Los técnicos determinaron que uno de los grupos de propulsores dejó de funcionar y que el sistema automático de la nave activó sus unidades de respaldo. Este mecanismo de protección, conocido como fault protection, pone a la Voyager 1 en una configuración estable y pausa operaciones para hacer más sencillo el diagnóstico desde la Tierra.
“Estamos aliviados de haber recuperado el contacto con la Voyager 1 y estamos ansiosos por entender qué ocurrió”, aseguró Kareem Badaruddin, responsable de la misión Voyager en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. El ingeniero igualmente reconoció que, por la etapa avanzada de la misión, el equipo tiene que estar preparado para situaciones inesperadas.
El próximo 18 de noviembre, la Voyager 1 va a estar a unos 25.890 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia que equivale a un día luz. Esto significa que una señal de radio enviada desde nuestro planeta va a requerir cerca de 24 horas para llegar a la nave. Si los científicos esperan una respuesta, tendrán que aguardar otras 24 horas para recibirla.
“Si quieres decirle “hola” a la Voyager, envías tu mensaje, te vas a casa y esperas dos días antes de recibir finalmente una respuesta”, detalló Suzanne Dodd, directora del proyecto Voyager.
La nave se lanzó el 5 de septiembre de 1977 y se convirtió en el objeto de fabricación humana que viajó más lejos. Desde 2012 está en el espacio interestelar, más allá de la heliosfera, la burbuja de partículas y campos magnéticos que se generan por el Sol.
Después de casi 50 años, la Voyager 1 enfrenta un problema inevitable: su fuente de energía pierde capacidad con el paso del tiempo. Sus generadores, que aprovechan el calor que se produce por la desintegración del plutonio, pierden cerca de cuatro vatios de potencia cada año.
Para prolongar su funcionamiento, la NASA hizo en septiembre una operación denominada Big Bang, con la que cambió tres dispositivos de calefacción por alternativas de menor consumo. La maniobra contempla mantener activos por más tiempo los instrumentos científicos que aún funcionan.