Así criticaron exárbitros FIFA las decisiones sobre las sanciones de los jugadores de Estados Unidos y de Inglaterra: "ha fallado en su deber"
La gestión de la FIFA en dos casos de tarjetas rojas del Mundial fue objeto de nuevos cuestionamientos el jueves, después de que el defensa inglés Jarell Quansah recibiera una suspensión de dos partidos, mientras que el delantero de Estados Unidos Folarin Balogun evitó una suspensión inmediata por una entrada que muchos consideraron similar.
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Dicha situación provocó que una serie de exárbitros internacionales se pronunciaran al respecto y mostraran su desacuerdo con ambas decisiones.
Quansah, cabe resaltar, fue expulsado en la victoria de Inglaterra sobre México en octavos de final después de que la revisión del VAR determinara como falta grave su entrada con los botines por delante. Posteriormente, recibió una sanción de dos partidos que la Federación Inglesa de Fútbol declaró inapelable.
Balogun, en cambio, fue expulsado durante la victoria de Estados Unidos sobre Bosnia en los dieciseisavos de final, pero recibió una suspensión de un partido que la FIFA, organismo rector del fútbol mundial, posteriormente suspendió.
La FIFA informó que la sanción impuesta a Balogun quedó suspendida a prueba durante un año, de conformidad con el artículo 27 del código disciplinario, aunque no ha explicado públicamente por qué consideró apropiada dicha sanción en su caso.
El hecho de que el presidente Donald Trump —según dijo— hubiera instado personalmente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a revisar el caso de Balogun intensificó la controversia, a pesar de que la FIFA insistió en que dicha conversación no influyó en su decisión.
Duras posturas de los exárbitros FIFA
"La FIFA ha fallado en su deber para con el fútbol al retrasar la sanción a Balogun. Permitieron la injerencia externa del presidente", escribió el exárbitro Keith Hackett en las redes sociales el jueves.
Hackett, que se encuentra en la lista de los 100 mejores árbitros de todos los tiempos de la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Fútbol, agregó: "La FIFA, el principal organismo regulador, tiene la culpa. Pero ambos jugadores cometieron faltas graves que merecían una tarjeta roja."
Por su parte, Jonas Eriksson, quien fue árbitro de la FIFA durante 16 años a partir de 2002, señaló que, si Balogun recibió una suspensión de un partido, Quansah también debería haberla recibido, pues sus dos incidentes en el terreno de juego fueron prácticamente iguales en términos de intensidad y agresividad.
"Lo que todos esperan de los árbitros es que tomen las decisiones correctas, sí, pero lo más importante siempre es la coherencia", afirmó Eriksson en declaraciones a la prensa.
El exréferi sueco agregó: "se suele pensar que el jugador A recibe la misma sanción que el jugador B, y el equipo A la misma que el equipo B. Eso es lo que se espera. Pero este no es el caso de Quansah y Balogun."
Eriksson afirmó que la posterior suspensión de la sanción impuesta a Balogun nunca se explicó adecuadamente, lo que contribuyó al revuelo.
"Si no son capaces de comunicar cómo interpretan la situación —si fue una decisión incorrecta del árbitro o una aplicación errónea de las reglas del juego— no lo sabemos", mencionó Eriksson, cuyo libro "House of Cards" explora el "juego sucio que se esconde tras el juego" de los árbitros de la FIFA.
Para el exárbitro internacional se trata de "algo que solo nos queda a ti, a mí y a todos los demás adivinar. Pero teniendo eso en cuenta, la tarjeta roja para Quansah y la suspensión son, para mí, simplemente un misterio."