La Fórmula 1 tendrá inusual cambio: el Gran Premio de Baréin se disputará en otro país que no acogía una carrera desde hace 10 años
Con Kimi Antonelli como rival a batir y con ánimo de revancha tras un Gran Premio de Azerbaiyán donde limitó los daños con un quinto lugar, la Fórmula 1 vive un fin de semana especial con el regreso a Malasia casi una década después para disputar allí el Gran Premio de Baréin.
El motivo de esa circunstancia inusual es el conflicto en Oriente Medio, comenzado a finales de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel contra el régimen de Irán y la respuesta de ese país contra otros estados de la zona.
Ello hizo que el Gran Premio de Baréin, previsto inicialmente para abril, tuviera que ser aplazado y, en julio, con el reinicio de las hostilidades, se decidió que el habitual circuito de Sakhir no podía acoger la carrera este año y se trasladó a Sepang (Malasia).
Ese circuito, situado justo al lado del aeropuerto de Kuala Lumpur, es familiar para los amantes del motor por ser la casa habitual de uno de los Grandes Premios del Mundial de MotoGP, pero no recibe a la F1 desde 2017.
Ese año puso fin a una racha de carreras de Fórmula 1 en Sepang que había comenzado en 1999.
La prueba de este fin de semana llevará por nombre "Gulf Air Grand Prix", incluyendo el nombre de la aerolínea bareiní patrocinadora, y entre los pilotos que continúan actualmente en la F1 hay tres que saben lo que es ganar en Sepang: el español Fernando Alonso triunfó allí tres veces (2005, 2007, 2012), mientras que el inglés Lewis Hamilton (2014) y el neerlandés Max Verstappen (2017) lo hicieron una cada uno.
En lo estrictamente deportivo, los ecos de la caótica carrera del pasado sábado en Azerbaiyán todavía resuenan.
Allí el británico George Russell (Mercedes) fue el ganador y, como segundo de la clasificación general del Mundial, recortó su desventaja sobre su compañero de escudería y líder, el joven italiano Kimi Antonelli, que llega a Malasia con 66 puntos de margen.
Antonelli fue quinto en Bakú, pero con muy buenas sensaciones después de una gran remontada, ya que había comenzado en el decimosexto lugar de la parrilla, un lugar al que se había visto relegado tras chocar contra un muro en la sesión de clasificación de la víspera.
Con ocho victorias esta temporada, Antonelli parece lanzado al objetivo de convertirse en el primer campeón italiano de la F1 desde Alberto Ascari en 1953.
De entrada, ha asegurado que quiere "restablecer el orden" este fin de semana después de lo ocurrido en Azerbaiyán.
"Él siempre ha sido mi principal rival" por el título, señaló Antonelli sobre Russell.
"Pero me aseguraré de restablecer el orden, de volver a mi nivel habitual", apuntó.
Otro de los focos del fin de semana estará en ver la relación entre el vigente campeón mundial británico Lando Norris (McLaren) y el argentino Franco Colapinto (Alpine), después de su accidente del pasado fin de semana.
Norris se mostró muy enfadado entonces y cargó duramente contra Colapinto, reclamando incluso que fuera suspendido "al menos una carrera" por el error que motivó el accidente, en el que se vio implicado el otro piloto de Alpine, el francés Pierre Gasly.
Los tres terminaron abandonando en esa carrera.
Colapinto pidió disculpas a Alpine y a Norris por lo ocurrido y admitió su error por una maniobra errada, al querer infiltrarse por el interior de la curva 1, que gira 90 grados, pero frenando muy bruscamente y demasiado tarde, lo que bloqueó sus ruedas y le hizo perder el control del coche.
Después del gran enfado del pasado fin de semana, Norris ha bajado la intensidad y admitió incluso que se excedió con sus palabras.
"Envié un mensaje a Franco disculpándome por los comentarios que hice y que, sencillamente, no debería haber realizado. Las emociones estaban a flor de piel, pero eso no es una excusa, fue algo que estuvo mal de mi parte", apuntó.