Selección sudamericana imitará a Bolivia y tendrá dos nuevas sedes por encima de los 3600 metros para las Eliminatorias al Mundial 2030
La selección peruana de fútbol recurrirá a la estrategia de la altura para disputar las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2030, según confirmó el presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Agustín Lozano.
La 'Blanquirroja' añadirá dos nuevas sedes ubicadas en ciudades andinas a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, buscando aprovechar las condiciones geográficas como factor determinante en su camino hacia la clasificación.
Cusco y Puno se incorporarán oficialmente como sedes alternas a Lima para recibir a las selecciones rivales en esta nueva fase clasificatoria. El Estadio Inca Garcilaso de la Vega, en Cusco, situado a 3.362 metros sobre el nivel del mar, y el Estadio Monumental de la Universidad Nacional del Altiplano, en Puno, a 3.822 metros de altura, serán los escenarios elegidos por la federación peruana para enfrentar a sus adversarios continentales.
El presidente Agustín Lozano confirmó oficialmente esta planificación estratégica, reconociendo que Perú buscará maximizar sus ventajas locales en un proceso eliminatorio que se presenta altamente competitivo. La Conmebol permite que cada selección designe sus sedes oficiales, siempre que cumplan con los requisitos de infraestructura y seguridad establecidos.
El Estadio Inca Garcilaso de la Vega en Cusco tiene capacidad para aproximadamente 42.000 espectadores y ha sido utilizado anteriormente para partidos de la selección nacional. Por su parte, el recinto de Puno, con menor tradición en encuentros internacionales, ofrece la mayor altitud de las tres sedes confirmadas, representando un desafío físico considerable para equipos visitantes.
Lima, la capital peruana ubicada a nivel del mar, continuará siendo sede principal para algunos encuentros, ofreciendo así una variedad de escenarios según la estrategia que defina el cuerpo técnico de la selección para cada rival específico. Esta rotación de sedes permitirá a la FPF evaluar qué adversarios enfrentar en altura y cuáles en condiciones normales.
La decisión de la FPF representa un retorno a una táctica históricamente utilizada por varias selecciones sudamericanas, donde la altitud geográfica se convierte en un aliado importante frente a equipos no acostumbrados a estas condiciones.
Bolivia ha sido tradicionalmente el máximo exponente de esta estrategia, utilizando La Paz y su estadio Hernando Siles a más de 3.600 metros como fortaleza deportiva. Cabe recordar que, en la última fase de las Eliminatorias al Mundial de 2026, la selección boliviana recurrió al Alto, ciudad ubicada a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.
Con esta decisión, La Verde logró clasificarse al repechaje del Mundial 2026.