El diésel en Estados Unidos alcanza un nuevo récord de 6,27 dólares por galón en medio del conflicto con Irán y guerra en Ucrania
El diésel registró este martes un nuevo récord al situarse en torno a los 6,27 dólares por galón en Estados Unidos, a consecuencia de las tensiones en Oriente Medio y de los ataques ucranianos contra refinerías rusas.
El galón (3,78 litros) se situó de media en 6,2694 dólares, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA).
La fuerte subida, muy impopular en Estados Unidos, contradice las reiteradas promesas del presidente Donald Trump de bajar los precios en las gasolineras a pocas semanas de las elecciones legislativas de mitad de mandato, que se celebran en noviembre.
El presidente estadounidense afirmó el lunes que Ucrania y Rusia se habían comprometido a dejar de atacar las infraestructuras energéticas de la otra parte, un día después de criticar a Kiev por sus ataques contra las refinerías de diésel rusas.
Tras ataques atribuidos a Irak, las autoridades de Arabia Saudita anunciaron el viernes el cierre temporal del oleoducto Este-Oeste, que permite sortear el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que disparó el precio del barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, hasta cerca de los 110 dólares.
La Reserva Federal de Estados Unidos inicia el martes una reunión clave para fijar los tipos de interés, y los mercados esperan que los responsables políticos decidan subirlos para hacer frente a los precios al consumidor persistentemente altos en la mayor economía del mundo.
Las expectativas del mercado de un aumento de 25 puntos básicos en las tasas de interés se dispararon después de que los datos oficiales publicados la semana pasada mostraran que la inflación anual en Estados Unidos se mantuvo muy por encima del objetivo de la Reserva Federal, lo que impulsó al dólar.
Ante la escasa remisión de la crisis en Oriente Medio y la toma del control por parte de los rebeldes hutíes de Yemen de una ruta marítima crucial, el precio del crudo se ha disparado este mes hasta superar los 100 dólares por barril.
El aumento vertiginoso de los costes energéticos ha incrementado la presión sobre los bancos centrales para que eleven los costes de endeudamiento.