Candidata de Lula en la ONU fracasa de forma abrupta y anticipada

Arturo McFields

Candidata de Lula en la ONU fracasa de forma abrupta y anticipada

En los sondeos informales del Consejo de Seguridad de la ONU, Bachelet fue derrotada en 3 ocasiones y en el último intento solo obtuvo 1 de los 15 votos. Aplastante.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha intentado ser un jugador mundial en política exterior, pero ha fracasado. Trató de mediar en Ucrania en defensa de Putin, intentó defender a Maduro en Venezuela, montó una campaña contra Israel en Gaza y ahora fracasa en grande en Naciones Unidas.

Michelle Bachelet se encontraba contra las cuerdas. No la apoyaba ni su propio país, Chile. Mientras, en sondeos informales en el Consejo de Seguridad de la ONU fue derrotada en 3 intentos y en el último obtuvo 11 votos en contra y solo uno a favor.

El presidente Lula intentó promover la candidatura de Bachelet en la Cumbre de los BRICS pero le dieron un portazo en la cara. El bloque dijo que era importante la candidatura de una mujer pero no de su candidata perdedora.

Lula y Bachelet defensores de tiranos. Ambos líderes izquierdistas idolatraban y defendían a dictadores como Hugo Chávez y Fidel Castro. Elogiaban su supuesto compromiso con la justicia social. Jamás condenaron sus crímenes de lesa humanidad.

“Fidel, un líder por la dignidad y la justicia social en Cuba y América Latina” dijo Bachelet en 2016 al referirse a Castro quien envió y entrenó a terroristas y guerrilleros en Colombia, Nicaragua, Venezuela, Angola y decenas de países. Un mercader de la muerte.

Sobre Hugo Chávez, Bachelet siempre lo consideró “un gran amigo y colega” y con Maduro, aunque tuvo una relación más fría, jamás se atrevió a decir que era un dictador. Un equilibrismo penoso que le hizo ganar criticas de amigos y adversarios.

Lula quería ese discurso que defiende a dictadores de izquierdas y es indulgente con sus crímenes. El brasileño quiere que Maduro sea juzgado en Venezuela y asegura que es jefe de estado secuestrado y no un narco dictador confeso.

Da Silva quería la candidatura de Bachelet como quiere ser presidente de Brasil por cuarta ocasión. Busca una plataforma para defender a regímenes totalitarios. Tal como mantiene su defensa a la tiranía de Cuba, con 67 años en el poder y más de 1,300 presos políticos.

“Nuestro país reafirma su solidaridad con el pueblo cubano, víctimas de la masacre alimentada por la especulación de Estados Unidos” insistió Lula. El izquierdista, no ve los muertos, desaparecidos y torturados por el régimen comunista. Jamás.

De acuerdo a UN Watch, Bachelet no condenó lo suficiente los envenenamientos y presos políticos del régimen de Vladimir Putin en Rusia, tampoco la persecución de mujeres que se negaban a cubrir su cabeza en Irán.

Lula fue y es un defensor omiso y sumiso de Vladimir Putin. Tener una candidata en la ONU era amplificar esa narrativa que defiende al agresor y condena al agredido. En su momento pidió a Ucrania ceder parte de su territorio soberano al régimen ruso.

La derrota de Bachelet es una excelente noticia. Lula, su copatrocinador, fue derrotado en grande y junto con él las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

La comunidad internacional ha hablado fuerte y claro en contra del presidente Lula y su candidata y muy pronto, en octubre, Brasil también lo hará en la contienda electoral.

A sus 80 años, la ONU todavía tiene la oportunidad de resurgir y revigorizarse, dejando atrás las doctrinas woke y el progresismo enfermizo. Es tiempo de apostar por el sentido común, la imparcialidad y la libertad. Lo mejor está por venir.

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