La Cumbre de los BRICS fue un fracaso total. El grupo creado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, más los nuevos miembros como Irán, Indonesia, Emiratos Árabes, Etiopia y Egipto, no logró una declaración conjunta, un comunicado de partes. Nada.
Bajo el lema “Construyendo resiliencia, innovación, cooperación y sostenibilidad”, el grupo de los BRICS intentó navegar aguas turbias con temas descafeinados, pero no lograron dar pasos adelante debido a las fuertes tensiones en Medio Oriente.
Mientras se daba la cita, por primera vez en la historia Emiratos Árabes decía basta y bombardeaba, en defensa propia, objetivos en Irán. Ambos países compartieron la foto de familia en una atmósfera enrarecida y bajo la calma de un campo minado.
Desde el año 2024, los BRICS han aumentado su afiliación numérica y su confrontación intestina. Sumado a los viejos antagonismos entre China e India, los ministros de exteriores sufrieron dos días de discusiones acaloradas por el bloqueo de Irán al estrecho de Ormuz.
Irán tuvo la desfachatez de pedir solidaridad a los BRICS y una condena a Estados Unidos e Israel. Fracaso total. Todos los países exceptuando China y Rusia, han sido afectados de manera brutal por el bloqueo de Irán en aguas internacionales del estrecho de Ormuz.
El Brasil de Lula es otro ejemplo del fiasco de los BRICS. El líder comunista ha perdido la popularidad de antaño, la economía de Brasil no vive su mejor momento y en la última visita de Lula a Estados Unidos no logró firmar un solo acuerdo.
El gobierno del presidente Lula se fue con las manos vacías de la Cumbre BRICS. No se logró acuerdo para promover la integración de Brasil e India como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Otro fracaso para Lula.
La dictadura de Cuba mintió. El régimen, que no es miembro pleno sino socio de los BRICS, no logró ningún respaldo sobre el supuesto bloqueo. En una nota de India, país anfitrión, apenas se menciona el tema. Jamás hubo declaración conjunta.
China también fue otro gran perdedor en la ministerial de los BRICS. El gigante comunista no ha logrado consolidar su liderazgo en el grupo debido a su apoyo militar a Pakistán con quien India mantiene fuertes tensiones limítrofes.
El imperio comunista vive una seria crisis económica, lejos del impresionante 10% anual de tiempos gloriosos. China sufre una atroz crisis inmobiliaria, sumado al envejecimiento de su población, bajo consumo y competencia con Estados Unidos.
Sudáfrica también salió con el rabo entre las piernas. La izquierda sudafricana se hunde en corrupción, apagones energéticos y odio racial. Sudáfrica fracasó en un ejercicio militar en enero pasado donde solo Rusia y China participaron. Nadie más se les unió.
Los BRICS tienen más miembros y más luchas intestinas. India y China tienen fuertes rencillas y roces militares, Irán y Arabia Saudita también, Etiopia y Egipto en su conflicto en Nilo, sumado a esto el efecto Trump ha generado choques entre posiciones de cautela y la confrontación de China.
Los BRICS no han podido romper la hegemonía del dólar y el Nuevo Banco de Desarrollo es un elefante blanco que no tiene ni los recursos ni la fortaleza financiera del Banco Mundial o el FMI, establecidos bajo el liderazgo de Estados Unidos.
Al igual que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), los BRICS es una sopa de letras que se ha debilitado y dividido. Lejos de ser una respuesta al capitalismo son una interrogante de contradicciones y fracasos.
El efecto Trump ha pulverizado los BRICS. La presidencia pro tempore de India no se ha plegado a la agenda radical de China, Rusia e Irán. El dólar sigue fuerte y el sur global comunista sigue siendo una obra literaria de poco atractivo. Gracias a Dios.