Democratización en Venezuela un trago amargo, complejo pero necesario

Dinorah Figuera

Democratización en Venezuela un trago amargo, complejo pero necesario

Michael Kozak, quien conoció de cerca la transición de Nicaragua que puso fin a la guerra de los años 80’s, vuelve a jugar un rol fundamental en la llamada a Dinorah Figuera para iniciar el proceso de democratización en Venezuela.

Por: Arturo McFields Yescas

Este 18 de junio de 2026 marcó un momento histórico en Venezuela. Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 y exiliada durante 8 años, regresó a Caracas por invitación del Departamento de Estado.

La primera reunión de Figuera fue con uno de los personajes más detestables de Venezuela, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y el segundo hombre más poderoso del Chavismo. Ver a la cara y dialogar con sus perseguidores fue duro, pero necesario.
Figuera tiene como meta en esta primera visita dar pasos para la creación de un nuevo Consejo Nacional Electoral creíble y contribuir a la ruta para la institucionalidad, seguridad, estabilidad y prosperidad en Venezuela.

Dinorah Figuera reveló que ella recibió una llamada de Michael Kozak, un alto funcionario del Departamento de Estado, que le pidió que regresara a Venezuela para reunirse con altos funcionarios de la dictadura y de la embajada de Estados Unidos.

Michael Kozak es funcionario de territorio y no de escritorio con 50 años de experiencia. En Nicaragua lo conocemos muy bien porque ayudó a evitar un baño de sangre, garantizando la transición de la primera dictadura sandinista al gobierno de Violeta Chamorro. Lo logró.
Las transiciones son amargas, incómodas y complicadas. Dinorah Figuera fue confiscada, sufrió 8 años de exilio forzado, no pudo darle el último adiós a su madre, ni a sus dos hermanos. Requiere un liderazgo extraordinario dialogar con tus enemigos.

En Nicaragua Violeta Chamorro ganó las elecciones de 1990 contra los sandinistas, pero tuvo que negociar con ellos. Heredó un país destruido por la guerra, dividido por los rencores y con un ejército poderoso controlado por los hermanos Ortega.

Doña Violeta abolió el servicio militar obligatorio, otorgó amnistías, estabilizó al país tras una década de economía socialista fracasada, pacificó a Nicaragua, pero tuvo que mantener al hermano de Daniel Ortega en el mando del Ejército. Un trago amargo.

En 1994, Nelson Mandela ganó las elecciones en Sudáfrica, pero tuvo que crear un gobierno de unidad nacional que incluyó al expresidente F. W de Klerk, líder blanco que favoreció el Apartheid. El Congreso Africano le dijo traidor y otras organizaciones de izquierda querían la guerra. Mandela logró la paz.

El acuerdo de Mandela con los opositores segregacionistas duró dos años. Mandela dijo “Ha llegado el momento de sanar las heridas, ha llegado el momento de cerrar los abismos que nos dividen, ha llegado el momento de construir”.

Estados Unidos informó que estas platicas en Venezuela no son el final sino el comienzo de un proceso de diálogo. “La piedra angular de toda transición democrática es el diálogo inclusivo. Esperamos que continúen las conversaciones entre los partidos políticos de Venezuela y el Gobierno interino durante las próximas semanas en Caracas, a fin de iniciar formalmente sus labores”.

El comunicado de Estados Unidos ratificó su apoyo a un proceso centrado en una labor técnica, necesaria para que estos esfuerzos den resultados para todas las partes involucradas y represente los intereses del pueblo venezolano. “Esa es la única vía para que Venezuela alcance un futuro más democrático y próspero”.

En una transición no se gana todo. Lo vimos en Sudáfrica, Nicaragua, España y en las antiguas repúblicas socialistas. Se pierde un poco, pero se gana lo más importante. Son procesos inconclusos, no lineales y totalmente imperfectos.

El proceso de democratización en Venezuela ha comenzado. Las heridas, los rencores y el deseo legítimo de justicia sigue estando allí. Las transiciones no son ni ideales, pero afortunadamente en Venezuela ya ha comenzado esta marcha indetenible.

Arturo McFields es un periodista exiliado, exembajador de Nicaragua ante la Organización de los Estados Americanos y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega. Es egresado del Seminario de Seguridad y Defensa de la Universidad de Defensa Nacional y del curso de liderazgo de Harvard.

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