Están matándolos y por miles. Incluso a niños. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que siempre actúa tarde, esta vez emitió una resolución urgiendo parar la masacre en Irán. Toda America Latina apoyó, excepto el Brasil de Lula y la tiranía de Cuba.
La resolución emitida el viernes pasado, expresó la profunda preocupación de la comunidad internacional “por la represión violenta y sin precedentes” de las protestas pacíficas que se han encontrado con balas e intolerancia.
Lula también se negó a condenar la censura total promovida por Irán. Los ayatolás no solo cometen crímenes, sino que tiene la desfachatez de ocultarlos al mundo, cortar el internet, la telefonía, la electricidad y toda posibilidad de registrar o documentar su genocidio.
Brasil es un amigo cercano del régimen terrorista de Irán. Sí, la misma teocracia que trata a las mujeres como ciudadanos de segunda y que llama a Estados Unidos el Gran Satán. El año pasado, Brasil totalizó un superávit comercial de 2.900 millones de dólares con Theran.
Brasil podría recibir sanciones por su alianza comercial con el régimen persa. A principios de este mes, el presidente Trump anunció que impondrá un arancel del 25% a
cualquier país que continúe haciendo negocios con la teocracia represora. Un duro golpe para la economía de Brasil que parece importar poco al líder izquierdista.
El presidente Lula está del lado de Hamás. No olvidemos hace pocos años, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil emitió un comunicado condenando el aniquilamiento de Ismail Haniyeh, uno de los terroristas más buscados a nivel mundial y figura destacada de Hamás.
Asesinatos buenos y malos. Para Lula, si Israel se defiende del terrorismo, esto es un genocidio brutal, pero si Irán asesina entre 10 mil o 20 mil personas en 20 días no pasa nada. El sur global les da impunidad.
El líder brasileño ha sido declarado persona non grata en Israel, tras comparar los esfuerzos de autodefensa del pueblo judío con el Holocausto provocado por Hitler. Una y mil veces Lula ha defendido a radicales y violentos en Palestina, Rusia, Irán, Cuba o Venezuela.
El presidente de Brasil y fundador del Foro de Sao Paulo defendió a Nicolás Maduro, responsable de 10,000 asesinatos y más de 8.5 millones de exilios forzados. Esas muertes fueron un sacrificio revolucionario no un crimen.
Tras la caída de Maduro y el aumento de la presencia estadounidense en Venezuela, a algunos expertos les preocupa que grupos vinculados a Hezbolá puedan buscar refugio en Brasil, aprovechando la cálida relación que Lula mantiene con Teherán. Una jugada arriesgada y peligrosa, aunque no imposible.
Lula el gran perdedor tras la caída de Maduro. El líder izquierdista tuvo un golpe de realidad. Se dio cuenta que el
sur global no existe. Que China y Rusia no se juegan su físico por nadie. Que no tienen amigos sino intereses.
Brasil sigue siendo una potencia mundial y la economía mas grande de America Latina, podría hacer mucho por la democracia y la libertad, pero Lula es un enemigo de los derechos humanos y los valores democráticos. Un dinosaurio político que afortunadamente está en peligro de extinción. Este año electoral podría traer una gran noticia. Ojalá.
*El autor es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.