Maduro y Machado en Estados Unidos

María Corina Machado

Maduro y Machado en Estados Unidos

Mientras Machado abrazó el sueño de libertad y justicia de Martin Luther King, Maduro vivió la pesadilla que el mismo ayudó a construir durante 26 años de crimen sin castigo.

Por: Arturo McFields Yescas

El mundo da vueltas y a veces nos sorprende demasiado. Quien diría que María Corina Machado y Nicolás Maduro estarían en enero de 2026 en Estados Unidos. En situaciones diametralmente opuestas. A 1 hora y media de distancia geográfica, pero a miles de años luz moral y políticamente.

María Corina Machado estuvo en la Casa Blanca con el presidente de la nación más poderosa del mundo. Maduro está en el Metropolitan Detention Center donde estuvieron pedófilos como R. Kelly, narcos como El Chapo y expresidentes como Juan Orlando Hernández.

En Estados Unidos Machado pudo hablar con la prensa libre. Maduro ya no puede censurar a la prensa libre. Ya no hay cadenas de radio y televisión obligadas, pero está obligado a cargar con cadenas en sus manos y tobillos.

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María Corina Machado se reunió con dignatarios y diplomáticos. Nicolás Maduro con carceleros, pedófilos y asesinos. Personas que alguna vez tuvieron poder, fama y fortuna y que ahora tienen vergüenza, miedo y humillación.

El pueblo celebró y lloró de alegría al ver y abrazar a María Corina. Los venezolanos también celebraron la captura del dictador responsable de más de 10 mil asesinatos y 8 millones de exilios forzados.

María Corina Machado fue invitada de honor en Estados Unidos. Su presencia representa los valores más altos y dignos de Venezuela y America Latina. Nicolás Maduro fue capturado y procesado por la justicia de Estados Unidos. Su presencia representa lo peor de las dictaduras latinoamericanas.

Durante su visita a Washington, Machado recibió el teléfono directo del presidente Trump. Maduro ya no habla con Putin, Xi Jiping o el Ayatollah de Irán. Su desgracia es tal que Delcy, Diosdado y Padrino tampoco lo contactan.

María Corina Machado está en libertad. Nicolás Maduro ya no tiene libertad y lo más importante, ya no le puede quitar la libertad a nadie. Ya no puede ordenar desde el Palacio de Miraflores torturas, ejecuciones o enviar al Helicoide a sus adversarios o detractores.

Maduro en Estados Unidos es un expediente, una causa judicial. Machado es la causa viva de todo un pueblo. Es el presente y futuro de una nación que no se cansa de reclamar su libertad y su democracia plena.

La lucha de María Corina es hasta el final. No es un proyecto personal sino un proyecto de nación. Maduro ya llegó a su final. Tocó fondo y la maquinaria chavista lo olvidó más rápido de lo que pensábamos.

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María Corina se va de Estados Unidos con una victoria política y moral. Maduro se queda en un centro de detención. Derrotado y defenestrado. A la espera de un juicio por sus crímenes que finalmente tendrán un castigo.

Terminó la semana y Maduro quizás pudo leer el New York Times. En su fría celda, tal vez pudo ver la foto de María Corina con Trump. En ese momento tuvo un golpe de realidad. Entendió que las dictaduras no son eternas. Que el crimen tiene castigo. Que la justicia a veces tarda… pero al final siempre llega.

*El autor es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega. Es exalumno del seminario de Seguridad del National Defense University y el curso de liderazgo de Harvard y Harvardex.

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