OMS advierte que el sistema sanitario de Venezuela está al límite tras los devastadores terremotos: podría haber "brotes de enfermedades"
El sistema sanitario de Venezuela está sometido a una presión considerable, dijo el martes la Organización Mundial de la Salud (OMS), con algunos hospitales dañados y otros sin parte de su personal tras los dos devastadores terremotos de la semana pasada.
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Más de 1.700 personas han muerto y 5.000 han resultado heridas después de que cientos de edificios quedaran arrasados o dañados por los terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5.
Al menos tres centros de salud presentan daños críticos y otros seis están dañados o sólo funcionan parcialmente, expuso el portavoz de la OMS Christian Lindmeier en una rueda de prensa en Ginebra.
"El resto sigue operativo, (pero) bajo una presión significativa", señaló, en referencia a una evaluación de 21 establecimientos sanitarios.
Los hallazgos preliminares, según Lindmeier, revelaron una prestación de servicios y "un flujo de pacientes caóticos, marcados por el hacinamiento", además de "un creciente retraso acumulado de cirugías".
Varios trabajadores sanitarios especializados en atención materna en La Guaira siguen desaparecidos, lo que crea una brecha crítica en la atención obstétrica, añadió Lindmeier.
Alerta por brote de enfermedades
Las gran cantidad de personas desplazadas por los terremotos también están en riesgo de brotes de enfermedades como la fiebre amarilla y el dengue, especialmente dada la cobertura de vacunación relativamente baja, explicó el portavoz de la OMS.
"Los servicios de salud están sometidos a una presión extrema, con centros que funcionan por encima de su capacidad" ante la llegada masiva de casos de traumatología, agregó.
Lindmeier advirtió además acerca de que "existe un riesgo mayor de brotes de enfermedades" y que Delcy Rodríguez, a cargo del régimen de Venezuela, informó que "38 hospitales resultaron afectados".
Las perturbaciones en los servicios de salud y en las redes de agua y saneamiento, combinadas con los desplazamientos de población, podrían favorecer brotes "de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina".
También podrían acelerar la propagación "de enfermedades de transmisión vectorial e hídrica", como chikunguña, zika y la malaria, además de la fiebre amarilla y el dengue.
"Entre las principales carencias figuran el colapso de los servicios forenses y de las morgues, así como la insuficiencia de los sistemas de registro de víctimas y de seguimiento de personas desaparecidas", alertó también el portavoz.
La ONU, entretanto, señala que alrededor de 50.000 personas siguen desaparecidas luego de la que ha sido considerada una catástrofe nacional.